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sábado, 31 de octubre de 2015

Amores platónicos

Todos tenemos a esa persona que jamás nos podremos quitar de la cabeza, esa persona con la que si nos paramos a mirar con lógica, habría cambiado nuestra vida dando un giro de 180 grados y no digáis 360 grados, que eso es dar una vuelta completa y además de quedarnos en el mismo sitio es probable que te marees.

Todos pensamos en alguien de vez en cuando al irnos a acostar, en esos momentos en los que nuestro cerebro decide que es suficiente por hoy, en esos momentos en los que por alguna extraña fuerza extraterrestre nuestra mente decide que es hora de pensar en lo que pudo ser y no fue, para que si teníamos sueño éste decida irse y despejarnos por completo.
A lo largo de mi vida yo creo que tengo bastantes personas de este tipo, personas en las que de vez en cuando pienso, personas que quizá no se comportaron como yo esperaba, pero también personas con las que yo no me comporté como esperaba, y como tengo un ego increíble y estoy cansado de hablar de las mismas, hoy os hablaré de otra con la perfecta excusa de que de algún modo fue la primera, ya que por aquel entonces yo no era más que un idiota casi sin pelos en los huevos.

Recuerdo que no tenía ni 16 años, la edad no la recuerdo, pese a ser muy bueno con los números soy muy malo con las fechas. El caso es que estábamos en un minibús de excursión a vete tú a saber dónde, éramos mi grupo completo de amigos de aquella época y un grupo de chicas de nuestra clase y de el resto de clases, que por alguna razón habíamos llegado tarde por lo que nos metieron en ese pequeño minibús y no en el autobús de toda la vida, que ya había salido minutos antes.

La verdad es que podría engañaros con una historia sobre lo divertida que era mi vida en plena pubertad, pero no me acuerdo de más de lo que aquí nos concierne.
Había una chica, sí, en ese grupo de chicas había una chica. Increíble, ¿verdad? El caso es que era una chica que me gustaba, se llamaba Flor (es su nombre real) y yo ya había puesto el ojo en ella, aunque no como lo haría ahora en caso de que me gustara una chica. Había miradas por los pasillos, ya que no estábamos en la misma clase, era digamos ese amor platónico que todos hemos tenido, y que para colmo sabías que no todo era producto de tu mente, sino que sus miradas eran reales y vaya si lo fueron...

Yo estaba sentado en la parte de atrás, como el más malo del lugar, aunque en realidad jamás he considerado que estuviera en el grupo de los "malotes", quizá sí cuando cursé el bachillerato en Madrid, pero más por casualidad que por intención.
El caso es que ellas estaban varios asientos por delante, lógico por otra parte si éramos nosotros los que estábamos más atrás. El caso es que mis amigos no paraban de pegar voces, supongo que yo también lo haría, pero ellas miraban todo el rato hacia atrás, supongo que para comprobar que tras esas voces realmente había humanos y que todos éramos retrasados.
Pero ella también miraba, me miraba.

No sé qué pasó entre medias, lo que sí sé es que aún era el viaje de ida y que una amiga de Flor vino a nuestros asientos y apartó a mis amigos con la excusa de que me tenía que decir una cosa. Qué tiempos aquellos en los que mandabas al amigo de turno a decirle cosas a la chica que te gusta, ¿verdad?
Pues bien, me empezó a decir que le gustaba a su amiga y que si luego quería irme a dar un paseo con ella. Joder, lo pienso y madre mía, ahora directamente te invitan a follar, no a dar un paseo. En fin, sigamos.
Flor no era capaz de mirar hacia atrás para ver lo que estaba sucediendo, pude ver como tenía su mirada clavada al frente, deseando que este incómodo momento en el que su amiga le hacía de portavoz pasara pronto.

Yo le dije que NO.
¡¿Qué?! ¿Te gustaba la chica y le dijiste que NO? ¿Eres gilipollas?
Sí a todo.

Su amiga me insistió, diciéndome que era solo un paseo, pero yo no era capaz de expulsar una palabra por mi boca que no fuera un NO rotundo.
Su amiga se volvió a sentar con ella y le empezó a decir que yo era un gilipollas, pero pese a haber sido rechazada ella no soltó una mala palabra sobre mí.

Lo curioso es que yo la rechacé por vergüenza, esa vergüenza que ella se había saltado. Es curioso, porque jamás llegué a hablar con ella en un cara a cara, jamás me dirigí a ella en los pocos años que nos quedaron por coincidir, sí es verdad que intentaba interesarme en ella averiguando qué tal le iban las notas, pero poco más.

Muchas veces pienso en ella y en todo lo que ella representa, ya que quizá una pareja en ese momento de mi vida tan disperso, lo habría cambiado absolutamente todo, quizá hasta habría sido un tío de provecho en todos los sentidos, quizá mis pequeños triunfos hubiesen venido con 20 años y no con 27.
He intentado buscarla en el antiguo Tuenti, en Facebook, en Twitter y jamás he logrado dar con ella, creo que es de las situaciones de las que más me arrepiento a lo largo de mi vida, ya no solo por rechazar a una chica que me gustaba por vergüenza, sino por todos los cambios que habría dado a mi vida, porque de algún modo sé que todo hubiese ido a mejor.

Sí, ese soy yo, el gilipollas al que un día se le ofreció su amor platónico y lo rechazó, supongo que es una medallita más en los logros de Hero. Ella se llama Flor y yo fui un capullo, supongo que todo vive relacionado al final.


Por supuesto no es la única, pero quizá sí es la que creo que hubiese dado un cambio más importante a toda mi vida, supongo que soy muy de pensar en el pasado pese a que sea muy feliz en el presente y el futuro pinte genial.


¿Y tú en quién has pensado? ¿Quién es esa persona que no te deja dormir?


La verdad es que lo más importante que aprendí de todo esto es que si yo rechacé a alguien por un motivo tan estúpido como la vergüenza, también hay gente que te va a rechazar por motivos ajenos a que no le gustes, ahí es donde tú decides si insistir, siempre estando atento de saber dónde está la línea entre interesado o pesado acosador.



Flor, si has leído esto decirte que ahora tengo novia, pero que si te encuentro te invitaré a un café.
Se me olvidaba, sigo siendo igual de gilipollas, Flor, pero ahora sé disimular.



--Hero

Deporte nacional

El fútbol como deporte... No.

Todos sabemos que nuestro deporte nacional es la envidia y quizá a veces nos hace falta estar más altos de lo que normalmente estamos para darnos cuenta de cuán peligrosa es.

Dejad que os hable de la envidia en la vida real, en esa vida donde si alguien te dice algo puedes darle un cabezazo entre ceja y ceja, pero lejos de parecer violencia obviamente de hacerlo sería para juntar esas dos neuronas que rondan la cabeza de dicho personaje, a ver si así pueden enlazarse y tener ideas un poco más elaboradas.

La verdad es que como digo a veces hace falta estar en un lugar más alto de lo normal para saber cómo funciona todo esto, ya que yo por ejemplo pensé que cuando uno triunfa de algún modo, al día siguiente tiene autobuses llenos de gente interesada en él, gente que obviamente le abandonará una vez haya conseguido todo lo que esa persona puede ofrecerle momentaneamente, ya sea dinero o fama. El problema viene cuando hay otro grupo completamente distinto al ya mencionado, un grupo de gente que no te volverá a preguntar qué tal estás por miedo a que le digas “bien”, un grupo de gente que se irá alejando de ti poco a poco al pensar que ya no vuelve a estar a tu nivel, un grupo de gente que pese a no sentir odio por ti, tiene una envidia en tus triunfos que antes de que le coma por dentro prefiere alejarse y así evitarse el preguntar qué tal estás y su temida respuesta: Bien.

La envidia es peligrosa, yo diría que es más peligrosa que los celos, ya que los celos muchas veces son algo subjetivo, algo relacionado con los sentimientos, algo abstracto. La envidia es algo tangible, es algo demostrable, suele venir dada por logros, por cosas físicas o simplemente por dinero y fama, algo que suele resumirlo todo.

Siempre lo relaciono todo con la inteligencia del individuo, pero todas las personas que he conocido con un nivel de inteligencia superior al normal (cosa no muy complicada, por cierto) son personas que se alegran por el bien ajeno, saben perfectamente hasta dónde pueden llegar ellos mismos y saben perfectamente el valor de haber llegado tan lejos, son personas que saben que la suerte no es algo determinante y que en caso de tenerla de algún modo se la han merecido, porque no puedes tener suerte si estás todo el día en casa sin hacer nuevos retos, tiene suerte el que no para de optar por opciones diferentes cada día, el que no para de tener planes nuevos, el que no para de innovar.
Y sí, también tiene suerte el que hereda una fortuna sin quizá habérselo merecido, pero quizá el esfuerzo de sus familiares fue tantísimo que varias de sus generaciones posteriores se merezcan nutrirse de él.

La verdad es que ejemplos hay miles, pero recuerdo ahora mismo a un chico que se quejaba de que había un amigo suyo al que le habían regalado un R8 y que no paraba de pasearse con él, decía que no se lo merecía, que él no se lo había pagado, que iba enseñando el coche que le había regalado “papá”. Lo curioso de esta escena es que pese a que él no tenía un R8, a él también le habían regalado su coche, por lo que pese a que mi cara mostraba lo contrario, yo jamás entendí que era lo que este personaje estaba criticando.

La verdad es que yo creo que no envidio a nadie, aunque si es verdad que valoro muchísimo más a las personas que han logrado triunfar empezado desde cero, sin ayudas externas de nadie, personas que con cero euros han logrado hacer una montañita hasta que ese cero se ha visto multiplicado y han conseguido colocar un uno delante. No es que envidie a quienes han ayudado a formar su empresa y se lo han dado todo hecho, pero sí creo que es más de valorar a esas personas que nunca han tenido una sola ayuda, que han tenido que buscarse la vida desde cero y que pese a quizá haberse ayudado de golpes de suerte, han conseguido construir algo nuevo. Esas personas luego se mirarán por dentro y sabrán que todos sus esfuerzos han valido la pena, sabrán que esforzarse trae recompensas y sabrán que muchas veces la suerte también ayuda, pero lo más importante es que esas personas están ese grupo de gente que se lo merece, o al menos por un tiempo, ya que si llegas a ser Amancio Ortega tendrás tantos detractores como valedores.
Supongo que cuanto más grande eres más problemas tienes en ese aspecto, aunque también es cierto que razones para criticarle hay, pero muchos lo hacen simplemente porque ese dinero nunca llegará a ser suyo, incluso hay quien si le dieran a elegir entre dejarle todo el dinero a Amancio Ortenga o quemarlo en una hoguera, optarían por esa segunda opción, pese a no reportarle beneficio alguno.
Ahora dime qué harías tú, ¿le dejarías todo su dinero a esa persona que conoces y ves cada día, que además crees que no se lo merece o eligirías la opción de prenderle fuego en una hoguera pese a no obtener nada a cambio?
Si te has pensado lo que responder, es que ya has respondido.

Imaginad ya cuando la envidia se junta con los celos.

La vida son dos días, triunfad y dejad que mientras unos se acercan a vosotros por interés otros se alejan por miedo al desinterés, pero triunfad.

Y ahora la pregunta que tantos temen.


¿Y tú, qué tal estás?




--Hero

domingo, 13 de septiembre de 2015

Fuerza mental

¿A dónde vamos ahora?

Suena What's Up the 4 Non Blondes de fondo y casi sin darme cuenta veo que mi verano ha pasado y que no he hecho nada con él. ¿Acaso he pasado de ser un vividor follador a sólo un follador? Al menos sigo poniendo las tildes en “sólo”, nunca está de más conservar esos pequeños errores con una pizca de suerte nos acompañarán siempre.

En todo momento se presenta una nueva elección, podemos aferrarnos al pasado o abrazar lo inevitable de un cambio que llega y permitir así que un futuro mucho más brillante se muestre ante nosotros, un futuro con nuevas personas que harán nuestra vida más fácil y también mucho más feliz. En cualquier caso, tarde o temprano siempre llegan y problemas del pasado probablemente se conviertan en nuevas oportunidades en el futuro.

He leído un par de entradas que tengo ocultas en el blog y la verdad es que uno a veces no puede más que aprender del pasado, sobretodo para no repetir muchas cosas de las que en él hizo, o incluso cosas que no hizo y debería haber hecho.
He conocido a muchísima gente en los últimos años y en toda esa gente he encontrado algo que sin excepción hará que las destruye o que brillen. ¿Sabéis qué es? La autoestima y la fuerza mental.
Aquí las he separado como si no fueran parte de una misma virtud, quizá la más importante en una persona ya que con fuerza mental puedes conseguir lo que quieras en la vida, más aún si a esa fuerza mental le va unida una inteligencia bastante superior a la media, que por cierto dicha media os puedo asegurar que es paupérrima. (Siempre quise usar esta palabra en una entrada).

Fuerza mental, qué gran conjunto de palabras. Fuerza, algo que para mí es totalmente necesario en todos los ámbitos de la vida y por supuesto mental, de mente, nuestra mente, esa cosita que todos tenemos (no lo aseguro) y que nos hace controlar nuestra vida y a veces incluso la de los demás.
Ahora es muy común que todos los medios nos vendan mil y un trucos para tener esa fuerza, incluso muchos de esos trucos están adornados con técnicas orientales o usan términos que no has escuchado en tu vida para que así parezca que es alguna novedad.
Os voy a decir algo que jamás os dirá esa gente, muchas veces uno que es débil jamás va a conseguir ser fuerte por más técnicas que use, pero alguien que trata de venderte una solución jamás podrá decirte esto, tiene que hacerte creer que con el paso del tiempo conseguirás ser fuerte.

Bueno, mi pregunta es: ¿Alguien torpe puede llegar a ser alguien inteligente? En ese caso, ¿por qué deberíamos pensar que alguien débil puede llegar a ser alguien fuerte?
Bueno, no es un gran ejemplo, ya que poca gente torpe busca ser inteligente en la vida, yo diría que ni se lo plantean, y muchos de esos débiles le venden muy bien a los demás que han conseguido ser más fuertes.
Quizá eso sí sea real, quizá sí es real que hayan conseguido ser más fuertes, ¿pero han conseguido ser fuertes o simplemente son menos débiles?

Bueno, no seguiré con el tema, que por lo que me he encontrado durante todos estos años debo dar por hecho que cuatro de cada cinco personas que leáis esta entrada os vais a sentir identificados con esas personas débiles y no con las fuertes, sería muy estúpido por mi parte criticar algo que tiene una mayoría y encima decirles que jamás van a conseguir ser algo más que lo que ya son. ¿O sí?

He caído, hace unos años caí en lo más profundo que una persona puede caer, o al menos en lo más profundo que yo puedo caer, no echaré culpas a nadie ya que la vida de cada uno sólo tiene un único protagonista y somos nosotros mismos, el resto de personas en nuestra vida son como las aplicaciones que tienes en el móvil, simplemente te hacen la vida más sencilla.
Madre mía, ¿qué duro suena todo no?

Bueno, quizá no es todo tan negro o blanco y siempre hay una parte un tanto gris, pero me encanta radicalizar las cosas e irme a los extremos, así el otro extremo tiene que ofrecer unos argumentos mucho más convincentes para llegar como mínimo a ese término gris, cosa que no pasaría si ya comenzamos en el gris.
¿Os estoy liando? Quizá a parte de débiles también carecéis de inteligencia, vete tú a saber.

Entonces estamos en que ahora he descubierto el secreto de la vida, debemos rodearnos de gente fuerte mentalmente y ya si encima son gente inteligente, mejor aún, ¿no? Sé de gente que por llegar a conclusiones mucho más simples ha escrito libros, quizá debería plantearme hacer lo mismo, pero mejor otro día, o año.

La verdad es que siempre me arrodillaré ante la gente fuerte, ante esa gente que no necesita a nadie, aunque eso no quiera decir que de vez en cuando no necesiten del cariño de las personas o incluso de su aprobación, ya que tenemos la mala suerte de no ser robots programables, a veces hacemos cosas que ni entendemos por qué las hacemos y para colmo después nos pasamos noches en vela preguntándonos qué sentido tiene todo. ¿Te has planteado que quizá te hagas demasiadas preguntas?

Entonces dime, ¿eres de los que tiene esa fuerza mental y aún busca hacerse más fuerte o eres de los que se engaña siendo alguien débil y que simplemente quiere dejar de ser un poco más débil pensando que así algún día quizá logre ser fuerte?

Quizá no importaría nada tener fuerza mental o no tenerla si no estuviese en cada una de las decisiones que tomamos o si no fuese lo que reina en nuestra personalidad y la controla a nuestro antojo. ¿Quién no conoce a alguien con un autoestima de mierda que trata de hacer daño a los demás para así ver que tiene algo de poder y sentirse más fuerte? ¿Quién no conoce a alguien débil que trata de joderte para ponerte a su nivel en lugar de intentar esforzarse y llegar a tu nivel?
Ejemplos sobran, todos sabemos que de algún modo la debilidad es lo que toma el rumbo de nuestras vidas, y no hablo de ser débil de carácter, hablo de ser débil mentalmente.

Podría nombraros a muchas personas que he conocido en cada uno de los dos grupos, en el grupo de los fuertes y en el grupo de los débiles. Amigos, familiares, parejas... Al fin y al cabo todos estamos en uno de ellos y sólo nosotros mismos sabemos realmente en cuál de ellos estamos.

Con mis parejas ha sido curioso, la verdad es que haciendo un poco de offtopic diría que he tenido muchísima suerte encontrándolas, aunque también lo haya pasado bastante mal, supongo que es algo que va implícito en el amor, el lado bueno es buenísimo, pero el malo es mejor no conocerlo.


Antes de haber tenido una pareja buscaba una chica que pudiera ser mi amiga, alguien exactamente como yo, con mis virtudes y también con mis errores.
Encontré a Jara, una chica con una fuerza mental increíble que además también podría estar en un top 5 de las mujeres más inteligentes que he conocido jamás, si a eso le sumas su mezcla de acentos. La distancia lo mató todo, pero de algún modo encontré lo que buscaba, tuve suerte.

Después por alguna extraña estupidez que se me mete a mí en la cabeza quería una pareja rubia y catalana, quizá mi error fue buscar el físico y no unos valores como sí hice con Jara, pero supongo que uno no elige de quién enamorarse. Marta llegó y curiosamente llegó como se fue Jara, con una relación a distancia. No era rubia, pero cumplía perfectamente el detalle de ser catalana, tampoco le pedía más. Quizá no era la más inteligente, desde luego no era la más fuerte, pero tenía una sonrisa preciosa y probablemente sea de las personas que más da por los demás, aunque temo que lo haga más por ella que por ellos. A ella desde luego puedo agradecerle haberme hecho una persona más fuerte, aunque siempre quedará ese rencor de no haber apostado por mi potencial por no haber visto resultados, eso alguien inteligente no lo hubiese hecho jamás, nadie es perfecto.

Después de ella no sé muy bien lo que buscaba, estaba demasiado perdido y pese a no haber llegado a ser pareja me encontré con Helena, una chica con la que me estuve viendo durante una larga temporada antes de Jara y que ahora había vuelto a vivir a Italia, quizá en ella simplemente buscaba eso, alguien que me apartara del mundo que conocía y que me ofreciese la posibilidad de irme a otro país con personas que no había visto jamás. Aunque aprovechando que ella jamás me va a leer, de algún modo creo que aposté por ella porque ella no conoció esos años que pasé con Marta, ella me conocía por ese chico fuerte en tiempos de Jara, quizá ayuda cuando alguien no conoce tus mierdas, ocultarlas siempre es más fácil. La distancia también lo mató todo, es imposible tener algo estable con alguien que ya no es que viva lejos de ti, es que está en otro país y ni siquiera puedes llamarla por teléfono, prefiero no recordar lo que tenía que pagar de tarifa de móvil por llamar desde el puñetero Skype con el 3G.

Antes de llegar a la última, y espero que ese “última” perdure para siempre, quisiera resaltar un hecho bastante curioso. Con todas he acabado por la distancia y precisamente con Marta que nos veíamos una vez al mes no acabamos por ello. ¿Será por eso por lo que le guardo tanto rencor? Bueno, será una razón de las muchas que hay.



Madrid, siempre me ha enamorado, ¿qué mejor que buscar una chica de esa gran ciudad? Pero no podía ser una chica cualquiera y desde luego no lo es. Cada uno es distinto a los demás, pero curiosamente ella tiene las virtudes de todas.

Ana.

De Jara tiene su fuerza mental, aunque probablemente en una comparación de esas odiosas la suya sea la más fuerte que he visto jamás, por supuesto Jara tiene otras virtudes, no creo que una persona sea mejor que otra, pero en esa virtud que yo buscaba en concreto, ella es la reina. De Jara también tiene su inteligencia y creedme cuando os digo que si juntáis ambas virtudes en una persona os encontráis con una súper mujer. Una cosa más importante aún es que no tiene redes sociales, y la verdad es que eso me da exactamente igual, pero hasta cierto punto, ya que si no tiene redes sociales quiere decir que le importa más bien poco que los demás sepan lo que hace con su vida, punto positivo sin duda que ambas tienen.

La verdad es que de Marta buscaba más cosas en contra que cosas en común, pero curiosamente tiene más en común con ella que con ninguna otra de las chicas que he conocido. Desde luego tiene su forma de demostrar que está enamorada con gestos y detalles, tiene su forma de ayudar a los demás y de algún modo, también tiene el problema que Marta dijo que tenía y que cada vez que pasa el tiempo más cuenta me doy de lo engañado que estaba. Pese a eso y suponiendo que me la creo, da la casualidad que ella lo llevó todo de otra manera, supongo que la fuerza mental y una inteligencia a su nivel hace que todos los problemas lo sean menos. Aunque pese a ser ahora algo positivo, también puede convertirse en algo totalmente negativo, ya que cuando no es la primera vez que vives algo y la primera vez fue de forma tan negativa, la segunda muchas veces la cagas por creer que sabes lo que ocurre, crucemos los dedos.

Helena... Bueno, Helena se parecía mucho a Jara, por lo que digamos que las tres comparten virtudes, pero Helena también está relacionada con el arte como lo está Ana. ¿Podré presentarlas algún día para que se hagan súper amigas?




Débiles, fuertes... La vida me ha enseñado mucho en los últimos años, todo da muchísimas vueltas. ¿Quién me iba a decir a mí que me iba a dedicar a temas relacionados con los deportes cuando siempre los he odiado? Ahora me falta encontrar la fórmula secreta para que siendo mi propio jefe el dinero que gano no dependa del tiempo que invierto, acepto sugerencias.




La vida da vueltas, sí, pero a la gente débil la quiero bien lejos, en esta vuelta y en la siguiente.





Los problemas de ayer es muy probable que se conviertan en las soluciones de mañana, recordadlo.


--Hero

martes, 2 de junio de 2015

Fama

Iba a deciros que tengo suerte, pero la suerte es algo que se busca y no algo que se tiene. Supongo que simplemente fue un cúmulo de circunstancias lo que dio lugar a un resultado bastante sexy y apetecible.
He intentado escribir este relato tres veces y me he decantado por borrar el resto de borradores y empezar de nuevo, buscando esa suerte en mis letras que no es más que buscar cómo contaros a quién me follé sin daros pistas de quién fue, pero contando la historia tal cual pasó.
Odio las groupies, ya lo sabéis, yo no tengo ninguna película favorita, ni un libro favorito, menos aún soy seguidor de alguna persona perdiendo mi dignidad. El caso es que este relato tiene algo que ver con ello, tiene que ver con las muchas groupies que tiene esta persona y en cómo precisamente lo que no le gusta a quien más groupies tiene es que le digan todo lo que quiere escuchar.
Aunque no soy tan duro como parezco, en realidad yo lo hice sin querer, ya que no tenía ni puta idea de quién era, supongo que tengo que estar más pendiente del panorama adolescente español y de todo lo que ahí se cuece.
Dejad que antes de abandonar el tema de groupies os diga algo, pero no os lo toméis como dogma de fe, que al fin y al acabo soy tan superficial que sigo escribiendo "sólo" con tilde por pura estética, imaginad cómo lo soy en el resto.
A lo que iba, os puede gustar la música de un cantante, os puede gustar físicamente, incluso os puede atraer sexualmente tanto como cantando, pero por favor, nunca perdáis vuestra dignidad porque en ocasiones jamás vuelve. Por supuesto esto es perfectamente extrapolable a cualquier famoso de tres al cuarto que ahora sale en televisión o a cualquier actor venido a más por tener un buen físico o unos ojos de un color diferente al marrón. ¿Tú también eres de los que dice que los tienes color miel? Felicidades, ya compartes gilipollez conmigo.

¡No perdáis vuestra dignidad!


Era un día sin más, pero al final iba a ser un día que no iba a ser de menos. No estaba haciendo nada especialmente interesante, más que mirar la escayola en mi mano derecha que iba desde mis dedos hasta mi codo. Aún espero que el Real Madrid lea uno de mis muchos guiños y me invite a un partido por haberme roto una mano mientras celebraba el gol de Sergio Ramos en Lisboa, aunque os confieso que no estoy muy confiado en ello.
Llegó un e-mail a mi correo del blog y por cosas del destino lo leí nada más recibirlo, quienes me mandáis correos sabéis que esto no suele ser así, supongo que a veces las rubias tienen preferencia. ¿Rubia? Bueno, quién sabe, tendré que inventarme algo de vez en cuando y más en este relato a no ser que quiera ver mis huevos colgados en una pica en pleno centro de Madrid.

El correo era de una chica enumerando las virtudes de mi blog y en cómo le había servido para motivarse, incluso me ponía alguna que otra pega como que nunca releo mis relatos y por eso tengo algunas erratas o como que tengo muchos sin terminar. (Os prometo que otras cosas sí las termino).
Hasta aquí nada raro, una chica a la que le gusta mi blog y me da una crítica, pero la cosa fue fluyendo, se juntó en que estaba aburrido y en que por culpa de mi mano no podía usar el portátil, únicamente el móvil.
La veía muy segura de sí misma, a la vez que interesada en mí, hasta el punto en el que me decía que quería quedar conmigo y conocerme, eso sin haber visto una única foto de mí. Era bastante extraño, ya que generalmente para que una persona se lance a otra es porque confía mucho en sí misma y eso es porque generalmente le ha ido siempre bien, para colmo usaba su e-mail personal, por lo que yo decidí seguir su actitud y dejar de esconderme.
Ella me dio su WhatsApp, pero yo usé su número para llamarle directamente por teléfono, no tenía ganas de tener una conversación con una sola mano, me sentía estúpido y más aún usando sólo la izquierda.

Descolgó el teléfono.

- No sé por qué, pero me imaginaba algo así, me dijo.
- ¿Tienes estudiado mi comportamiento? Le pregunté entre risas.
- Más o menos, ten cuidado que puedo ser una groupie loca.
- Pero al menos estás buena, hay locas que valen para un rato, le dije.
- Me gusta tu voz, tienes una voz bonita, respondió.
- Buen corte de tema, aunque cortarme cuando claramente te digo que me gustas físicamente diciéndome que te gusta mi voz al final no sirve de mucho.
- Pero te vale de respuesta.
- ¿Eso también lo sabes por haberme estudiado?
- No, eso lo sé porque a nadie le gustan las cosas demasiado fáciles, pero sí que se vea la intención.
- ¿Y qué intención debería ver?
- Tú sabrás, pero yo veo la intención de un chico que me acaba de llamar por teléfono sin conocerme de nada, podrías echarme para atrás al pensar que eres demasiado fácil.
- Soy fácil con quien atrae a mi cerebro y a mi vista a partes iguales, así sé que si le gusto a esa persona no es por esa soberana gilipollez socialmente impuesta de que lo fácil no es atractivo.
- Yo aún no sé ni cómo eres, me dijo.


Aquí la conversación siguió, le despejé sus dudas en cuanto a mi físico y hablamos durante casi una hora, aquí fue cuando me di cuenta de quién era, pese a seguir sin conocer todo demasiado bien, por fin pude entender su actitud y para mi sorpresa también pude conocer lo que había dentro de esa pequeña cabeza, lo que me reportó una muy grata sorpresa, como siempre me pasa cuando conozco a alguien tan inteligente como apetecible a la vista.

Los días siguieron y las conversaciones cada vez subían más de tono, hasta el punto de que una vez me tuvo que colgar de lo cachonda que se estaba poniendo, yo no paraba de picarla diciéndole que si me volvía a leer un relato no se masturbara más, que se iba a desgastar, al final una cosa llevaba a la otra y ella acababa mordiéndose el labio mientras se resistía para no masturbarse mientras yo le decía guarradas referentes al blog y a lo que yo estaba seguro que ella hacía con él.
Al tiempo por motivos profesionales me dijo que tenía que venir a la ciudad en la que yo me encontraba, porque no, no estaba en Madrid, estaba curando mi mano en Cáceres.

Estaba nervioso, al fin y al cabo soy bastante curioso, por lo que indagué un poco sobre ella, aunque después me hice el despistado una vez nos conocimos.

La verdad es que me sorprendía la paciencia que tenía con sus fans, yo creo que jamás podría ser un personaje público, sería incapaz de tener siempre una sonrisa en la boca mientras aguantas gilipolleces y a niñas locas que centran su vida en ti.

Nos vimos.

He de reconocer que encajaba bastante con mis gustos en cuestión de físico, además de que su rollo con la ropa le daba un plus, iba a ser un día curioso. También es curioso que me haya dado por terminar este relato practicamente un año después de que sucediera.


- Quiero que sepas que nunca he hecho esto, me dijo en un tono serio y bastante convincente.
- Bueno, no creo que tengas la espinita clavada con muchos tuiteros que tienen un blog en el que escriben sus polvos, pero no te preocupes que no busco exclusividad, ya te lo dije.
- Pero ahora viéndote cara a cara es diferente, me siento extraña.
- No tenemos que hacer nada si no quieres, le dije.
- Quiero, pero me siento extraña, estoy en la habitación de un hotel con un desconocido con el que llevo hablando durante un tiempo, con el que me he abierto totalmente, quizá demasiado y dentro de pocas horas tengo [...]
- Ven, le dije mientras le agarraba la mano y hacía que se colocase sobre mí.
Ella se mordió el labio mientras sus piernas apretaban fuerte mi cuerpo y dejaba caer sus brazos sobre mis hombros.
- ¿Cuántos relatos has leído que empiezan así?
No me contestó, rió y giro la cabeza hacia un lado, sin parar de jugar con sus labios.
- No quiero ser una más y no quiero que me digas ahora que no lo soy, que con todas es diferente, nunca hice esto por nadie y quiero que de algún modo sea especial.

Me lancé a su boca y mis labios empezaron a jugar con los suyos tímidamente, como si tuviéramos todo el tiempo del mundo por delante. Poco a poco me fui separando de ella, a lo que ella me seguía con su boca para no parar de saborearme, hasta que eché la cabeza hacía atrás y...

- ¿Quieres algo especial? Pregunté mientras al hablar mis labios aún sabían a ella.
- Sí.
- ¿Cuánto tiempo tenemos?
- Unas tres horas, ¿serán suficientes? Me dijo entre risas.
- Túmbate.

Se tumbó en la cama.

lunes, 25 de mayo de 2015

Feminismo

No voy a ser esclavo de los significados del diccionario, por mucho que a veces me secuestren algunas palabras, porque al final el debate sería sobre si se debe llamar feminismo o deberíamos usar más palabra "igualdad", sin edulcorantes.

Curiosamente me han insultado bastantes veces por decir lo que pienso, pese a ir en contra de esa mayoría que algunas creen que es la culpable de todos sus problemas. Otras directamente creen que somos los hombres y probablemente a alguna no le falte razón, pero dejad que os de mi versión.
Quiero dejar claro que para mí el hombre no es superior a la mujer, creo que ambos sexos estamos igualados con nuestras pequeñas virtudes y nuestros grandes defectos, ya que por mucho que alguno os quiera vender otra cosa los hombres y mujeres no somos iguales, ni lo seremos. Esto no quiere decir que un sexo sea mejor que el otro, simplemente somos diferentes, igual que hay motos y coches, lo veo totalmente compatible.
Las mujeres sois muy infravaloradas en esta sociedad, nadie os va a negar lo contrario y quien lo haga, miente, pero también tenéis privilegios que los hombres no tenemos. ¿Recordáis lo de virtudes y defectos? Obviamente esos privilegios no suplen todas las carencias que tenéis y creo que debéis luchar por ellas, por la igualdad en el trabajo a altos niveles y por las críticas que recibís al usar vuestra sexualidad libremente, por ejemplo. Pero nosotros también tenemos nuestras carencias, a nivel bajo vosotras es más sencillo que consigáis un trabajo en una tienda de ropa o como azafata de cualquier cosa y supongo que veréis esta oración como una gran gilipollez en sí misma y es lo que quiero que veáis exactamente, ya que es una gilipollez enorme y por eso mismo no verás a muchos hombres hacer un drama por tener menos oportunidades para trabajar como dependiente en un Zara, aunque ese fuera el trabajo de su vida.
Extrapolando este ejemplo vosotras salís mucho más perjudicadas, en cuanto a temas de trabajo y creo que es bastante reprochable la actitud de esta sociedad. ¿El problema sabéis cuál es? Que no somos iguales, que la vida no es poner una puta balanza sobre a quién perjudican más, en la que vosotras saldríais victoriosas, la vida trata de luchar por vuestros derechos sin tener que señalar a los hombres como los culpables de todo, que uno ya se cansa de leer gilipolleces como que "orinar de pie es machismo, deberíais orinar sentados como nosotras". Por favor...

Todo esto viene a que hoy he criticado la actitud de algunas chicas con respecto a una foto en Twitter, una foto que constaba de una lista estúpida típica de revista, que espero ninguna compréis, sobre determinados aspectos que a los hombres no nos atraen de vosotras. En esa lista había cosas como que no nos gusta que tengáis bigote, barba, que no os depiléis y cosas absurdas como que tengáis el pelo de varios colores o que seáis escandalosas. Enumero estas dos últimas como estúpidas ya que las otras anteriores me parecen algo obvio, tan obvio como que a vosotras no os gustan los hombres con pelos en la espalda. Todo generalizando, porque cualquier persona con dos dedos de frente debería entender que una revista generaliza, no van a hacer una revista para una minoría o varias tiradas distintas para que todos encajemos en esos gustos ahí escritos.
Pero no, el problema no viene ahí, el problema viene porque según este grupo de chicas la lista en sí es un conjunto de normas para que seáis aptas y que es algo más allá de una lista, sino que es casi una obligación. Supongo que deberé entrar al BOE a ver si veo una nueva ley sobre que si no seguís punto por punto la dichosa lista de estupideces que vienen ahí escritas viene un policía y os pega un tiro.
A partir de aquí ha empezado a salir la vena victimista, la vena de que parece que todo es una conspiración para obligaros a depilaros. A mí me da igual o no que os depiléis, si una chica me gusta me va a gustar más allá de si tiene cuatro pelos en las piernas, pero sí es cierto que me atraen unas piernas suaves, no creo que nadie os esté obligando a nada y desde mi punto de vista juraría que la mayoría lo hacéis por vosotras mismas y no por el resto.
Ha llegado todo a un punto tan absurdo que no logro entender nada, lo curioso es que si esa lista aparece al revés, en una revista de hombres sobre detalles que a las mujeres no le gustan de nosotros creo que nadie se echaría las manos a la cabeza. Igualdad señoras y señores, que recuerdo cuando una empresa de maquinillas de afeitar hizo varios anuncios sobre que los hombres estábamos mejor sin barba y no recuerdo a nadie echarse las manos a la cabeza y menos aún pensar a que la sociedad nos estaba empujando a afeitarnos. Yo al menos no les hice ni puñetero caso, quizá ese sea el problema, que hay que ser lo suficientemente inteligente como para saber cuando algo es estúpido sin más, como la dichosa lista, y cuando algo tiene un trasfondo que intenta manipularnos, que en este caso no lo veo.

De verdad que apoyo que luchéis por todos vuestros derechos, yo mismo estuve en las marchas a favor del aborto en Madrid, pero hay cosas que me parecen totalmente estúpidas y que están creando un bando demasiado radical, lo peor es que cada vez más mujeres se unen a esa causa.
Hay cosas graves como Ana & Mía, ¿por qué no os ponéis a criticar eso y os dejáis de estúpidas listas que si no fuera por vosotras nadie pensaría nada extraño? Aunque bueno, ahora llegará la loca de turno a decirme que Ana & Mía es culpa de la sociedad y particularmente culpa de los hombres por fijarnos mucho en el físico y tal. ¿Le echamos la culpa a las mujeres de la vigorexia entonces?

Me parece un tema bastante serio como para frivolizar con gilipolleces como para llamar a alguien machista por invitar a una chica a un café en una biblioteca, como para decir que todo y todo es culpa de los hombres.
Así pues, para terminar: Buscad soluciones y no quién tiene la culpa, pero buscad soluciones de cosas serias y dejad de ser unas Drama Queens porque vais a perder más tiempo buscando las culpas y discutiendo que buscando soluciones, que es lo que realmente importa. No os gustan los hombres gordos, a nosotros no nos gustan las chicas con bigote. ¿Criticable? Desde mi punto de vista no, ten el pelo que quieras sobre los labios, pero no quieras gustar a todo el mundo porque esos detalles en concreto no le van a gustar a la gran mayoría de hombres.


Cerrando: No, yo no tengo la verdad absoluta y esta es mi versión.


Me podéis insultar en los comentarios, que estaré encantado de leeros para darme cada vez más cuenta de lo mucho que me gusta mi novia. También me podéis dejar vuestra opinión sin más.



Atentamente,
Un hombre, el enemigo.