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miércoles, 27 de octubre de 2010

Lady Balcón (Primera parte)

Cada noche que salía me sentía observado, como si aquella chica mermelada me estuviera vigilando desde detrás de alguna columna, yo seguía buscándola, pero seguía sin encontrarla. Gracias a estar tan inmerso en su búsqueda encontré a otras mujeres, aunque ninguna se le parecía, todas fueron especiales. Recuerdo a una joven que por su aspecto se podría decir que era extranjera, era de cabello rubio y tez blanca, el resto, prefiero no recordarlo, es verano y ya tengo calor, la llamaremos Lady Balcón, luego os daréis cuenta de por qué le doy este nombre.

Pues bien, el inicio de esta historia la verdad es que tampoco importa una mierda, supongo que será el típico caso de atracción entre cuerpos y dentro de ese típico caso, creo que este en concreto podríamos clasificarlo como dos cuerpos que no pierden el tiempo hablando, porque la verdad es que Lady Bacón, hablar, lo que se dice hablar... no hablaba mucho.
No sé cuanto tiempo transcurrió desde el momento que nuestras miradas se cruzaron hasta el momento en el que su lengua ya jugaba dentro de mi boca, pero así fue, supongo que típica conversación trivial para conocer al tio/tia que te vas a tirar. Como he dicho, nuestras lenguas ya estaban investigando territorio desconocido, cabe subrayar que a esta chica el denominado beso alien se le daba de miedo. Después de no sé cuanto tiempo metiéndole la lengua hasta la garganta y de que ella no parara de mover sus caderas rozando casualmente su culo con mi entrepierna, pues ¿qué os voy a decir? Uno no es de piedra, estaba temiendo romper mis pantalones de la empalmada que llevaba en aquel momento, por suerte llevaba vaqueros (los recomiendo para estos casos, os evitará pasar una situación incómoda). Ella por supuesto, ya había notado el bulto que tenia yo en mis pantalones, no me lo pensé dos veces la agarré de la mano y me la lleve fuera de la discoteca, se iba a cagar, me dije a mí mismo (no literalmente).

El camino de la puerta de la discoteca a aquel portal la verdad es que no importa lo mas mínimo pero para los que os guste el morbo os diré que íbamos abrazados y que ella tenia su mano izquierda ocupada dentro de mi pantalón.
  
La tenia donde quería, en un portal lo suficientemente recogido como para que nadie nos viera y en una calle donde sus gritos no iban a alarmar a ningún vecino trasnochador, porque la iba a hacer gritar, ninguna chica hace que casi pueda romper mis vaqueros y queda impune por ello. Benditos vestidos, chicas, si queréis ponérselo fácil a algún chico, poneros un vestido, hubiese sido un engorro tener que bajarle otra cosa que no fuera el tanga.

La puse de espaldas a la pared y empecé por devorarle la boca, aun sabia al ron que había tomado horas antes, estaba deliciosa, seguí por lamerle el cuello, donde aproveche para dejar mi marca y que durante los próximos cinco días se acordara de mí al verse al espejo. Me agache, le subí la faldita y le quite el tanga, el cual guarde en un bolsillo de mi pantalón (no, no soy ningún guarda trofeos, pensé que tirarlo al suelo sería una guarrería y en ese momento no pensé que tal vez ella hubiese preferido guardarlo en su bolsito de mano). Me baje los pantalones y mis calzoncillos de la suerte hasta los tobillos, la tenia más dura de lo que creía, iba a resultar que esa chica si que me ponía realmente.
Ella se agachó y se la introdujo en la boca a la vez que me la masturbaba con la mano derecha, desde luego tenia experiencia, Lady Bacón la chupaba asquerosamente bien. Se la saqué de la boca y le subí la falda, al tocárselo me sorprendí al comprobar que estaba más húmeda de lo que esperaba, me la agarre con la mano derecha y empecé a jugar con mi punta en los carnosos labios de su preciosa vagina. No tuve que esperar mucho hasta escuchar la palabra mágica de: F-O-L-L-A-M-E, acompañado de un por favor, y yo... si me piden las cosas por favor, ¡jamás digo que no!
La empecé a penetrar lentamente, haciéndole notar cada centímetro de mí, saliendo y entrando de ella. Al minuto ya no me respondía los besos, por lo que decidí empezar a morderle los labios y a frotarle los pechos a través del vestido. Le saqué el pecho derecho del vestido y se lo empecé a lamer, lentamente el pezón y luego todo entero, lo agarré fuerte con la mano izquierda y lo empecé a lamer sin parar de penetrarla, esta vez sí, a un ritmo algo más rápido. Se la saqué y en un rápido movimiento le di la vuelta, haciendo que mirara a la pared, le subí la faldita por detrás y me puse a jugar otra vez antes de volverla a penetrar. La tenia de espaldas y me la estaba follando contra la pared, esta chica me ponía realmente, se merecía poder repetir. Al ritmo que la penetraba agarre cada uno de sus pechos con mis manos y se los empecé a masajear a través del vestido. Con mi mano izquierda le subí un poco la falda, lo justo para que mi mano derecha le pudiese masturbar el clítoris con suaves movimientos a la vez que yo no paraba de penetrarla. No sé si esta chica había chillado alguna vez tanto, pero desde luego el masturbarle el clítoris a la vez que no paraba de penetrarla la volvió loca, empezó a chillar que me dio hasta miedo, pero yo ya no podía parar y seguí así durante varios largos minutos hasta que ambos quedamos saciados, al menos de momento.

Esperé un momento a que me bajara la empalmada para guardármela en los pantalones y le devolví el tanga, el movimiento que hizo para ponérselo me recordó a esas chicas de gimnasia rítmica, ojalá pensé. Apoye cada uno de mis manos en la pared, aun con la boca abierta por el esfuerzo y ella me agarró de la cintura y me dejó el comentario de que estaba ya algo mayor para esto, supuse que era una broma ya que yo aún estaba con la boca abierta y sudando. Pasamos varios minutos mas en aquel portal, hablando sobretodo, me contó que no era española (cosa que yo ya sospechaba) y que trabajaba de RRPP en una famosa discoteca de la capital desde hacia poco tiempo. La agarré de la mano y nos acercamos a la avenida a pedir un taxi, con dirección... mi piso. En la segunda parte os explicaré el porqué de Lady Balcón.

1 comentario:

  1. se iba a cagar, me dije a mí mismo (no literalmente).
    ME HAS MATADO, HAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAHAAH
    me gusta tu estilo, tio, yo seria una de esas chicas especiales que te la ponen dura solo con un muerdo en el cuello, que pena haha

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