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martes, 2 de noviembre de 2010

Lady Balcón - Segunda parte

Una vez dentro del taxi y habiéndole dicho al taxista donde debía llevarnos, puse toda mi atención en Lady Balcón. Le levanté lo justo la falda para poder jugar con mi mano en su húmeda entrepierna sin que nuestro amigo taxista se diera cuenta. Tenia el tanga súper húmedo, se lo aparte a un lado de mientras le introduje dos dedos y la empecé a masturbar. Odio reconocerlo, pero me estaba poniendo muy cachondo y gracias a que sabia que mi piso estaba cerca, no me baje los pantalones y me puse a penetrarla en los asientos de atrás de aquel puto taxi.
El taxi se paró, pagué lo que me dijo y nos dispusimos a salir. Pupilas dilatadas, respiración rápida y encima no paraba de humedecerse los labios, esta tía, sin duda, tenía los síntomas que todas las tías que llegaban a este portal conmigo tenían, iba a explotar (metafóricamente).
La agarré de la mano y la acerque al portal de mi piso, me metí la mano en el bolsillo y saque la llave para abrir el portal, pero cual fue mi sorpresa que al mismo tiempo que yo introducía la llave, ella metía su fría mano en mis pantalones, me la agarraba y me la empezaba a masturbar. Notar su mano en mis pantalones masturbándomela me dificultaba la tarea de abrir la puerta, tenia verdaderas ganas de desnudarla arrancándole la ropa a mordiscos.
Entre unas cosas y otras llegamos al ascensor, os podría decir que follamos como conejos en el ascensor pero la verdad es que no hicimos nada, creo que por un momento los dos pensamos igual y es que teníamos unas increíbles ganas de llegar ya de una puta vez a mi piso y esta vez si, follar como verdaderos conejos.
Por fin estábamos en mi piso, cerré la puerta detrás de ella y la empuje contra dicha puerta, donde la empecé a devorar la boca, dándola mordisquitos en el labio inferior, la empecé a masajear los pechos, uno con cada mano y ahora... Me puse de rodillas y le baje el tanga hasta debajo de las rodillas de un solo tirón, fue verle aquella entrepierna que hacia escasos minutos había estado penetrando tan salvajemente y note como el bulto de mis vaqueros aumento considerablemente, tenia que controlarme y comérselo, me dije a mi mismo. Así hice, le agarre fuertemente el culo con mis manos y atraje sus caderas hacia mi cara. Primero se lo empecé a lamer de arriba abajo, mientras le apretaba bien fuerte el culo para que no escapara, recorría lentamente con la puntita de mi lengua aquella obra de arte pasada por agua, primero le lamía por la izquierda, recorriendo aquella carne tan deseada y luego por la derecha, acabando por introducirle mi lengua completa allí dentro. Me encantaba como se retorcía, ahora empecé a lamerle el clítoris, a la vez que apretaba con mis dedos y le introducía otra mano, esto la hacia gritar y mi empalmada no paraba de crecer.
Me levante y la mire a los ojos, era preciosa, ella me agarro por el cuello y me empezó a comer la boca y a jugar con mi lengua, me soltó de una mano y se quito el tanga, al igual que los zapatos.
En un fuerte movimiento la gire y la puse de cara a la puerta, la quite el vestido y le introduje dos dedos en el coño, ella no paraba de gritar y estaba chorreando, para de masturbarla y decidí desnudarme yo, me quite la camisa y me baje los pantalones... Ella se giró y me quito lo que me quedaba, los calzoncillos, me la agarro con las dos manos y se la introdujo en la boca, empecé a jadear, ya no me cortaba. Pero... ¡por dios! No podía parecer débil, la agarre de la barbilla y la puse a mi altura, ella se me subió encima, poniendo sus piernas sobre mis caderas y me empezó a lamer el cuello, yo la agarre del culo con una mano al ritmo que me la agarraba con la mano izquierda y se la introducía por el coño.
La empuje contra la puerta y la empecé a penetrar mientras le lamía los pechos, haciendo círculos alrededor de sus rosados pezones y luego le pegaba mordiscos a los mismos, estaba chillando demasiado, tenia miedo que algún vecino envidioso nos escuchase por la que la saque de allí y ella me empujo encima de una silla. Me quede sentado y ella de pie, mirándomela, me la agarro, se sentó encima y se la introdujo dentro mientras soltaba un leve gemido al ritmo que se le iba metiendo. Me agarro del cuello y se fue echando cada vez mas hacia atrás sin parar de subir y bajar, estaba disfrutando como un puto quinceañero siendo follado por una actriz porno, esa chica desde luego era especial y tenia que hacerle algo especial.
Sin dudarlo me la lleve a una terracita que tenia mi piso, daba directamente a la avenida y había bastante luz, cualquiera iba a poder vernos, pero ella se lo merecía y yo también quería hacer algo especial con ella.
Abrí las puertas correderas de cristal y pasamos los dos a la terraza, lo que me gusto de ella es que en ningún momento se echo para atrás ni pensó en que íbamos a hacer una locura. La puse de espaldas a mí y ella instintivamente se agarró a la barandilla (cabe decir que mi balcón tiene barrotes, como comprenderéis, no tapan mucho). Ya os podéis imaginar la situación, ella de espaldas con el culo en pompa, agarrada a la barandilla con ambas manos y yo detrás a punto de penetrarla, solo el recuerdo...
Como bien sabéis, antes de entrar primero hay que llamar y eso es lo que hago yo siempre, me la agarre con la mano derecha y empecé a darle golpecitos con mi punta en su humedecida entre pierna. Creo que ya era momento para penetrarla, estaba chorreando y yo tenia una empalmada que no podía con ella, se la introduje a la vez que la agarraba de la cintura y empecé a penetrarla. Es una sensación que he tenido muchas veces y también es la posición que más me gusta pero el hecho de estar follando en el balcón donde cualquiera que subiera la vista pudiera vernos, lo hacia muchísimo mas atractivo. Os mentiría si os dijese que Lady Balcón se puso a gritar como una loca, la verdad es que sé que disfruto como una enana porque hay cosas que solo la naturaleza puede esconder, pero no, se controló bastante bien y no grito.
A partir de entonces cada vez que salgo a la terracita me la imagino a ella, ahí en pompa, esperando que yo la penetre.

1 comentario:

  1. Quien fuera Lady Balcón para estar así, ahí, en esa terraza

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