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martes, 4 de enero de 2011

Cámara en mano.

No sé qué estaba ocurriendo, parecía como si alguien hubiese escrito en un blog lo que me dedicaba a hacer con la mermelada. Una de esas personas que todos tenemos, esas personas que nos atraen físicamente pero que por tonterías del destino no hemos tenido la oportunidad de probar, esas personas que tenemos ahí, que no nos acordamos de ellas pero que cuando las vemos hacen que nuestra temperatura suba. Ella era una de ellas, hacía subir mi temperatura cuando la veía.
De repente me habló, siempre teníamos la típica conversación que empieza por un “Hola, ¿qué tal?” y prácticamente siempre acababa igual, preguntas tontas y respuestas idiotas. Esta vez fue distinto, me empezó a hacer las preguntas de siempre pero sin darle importancia a mis respuestas, hasta que llegó a la pregunta que tanto deseaba hacerme… ¿Es verdad que haces eso con la mermelada? Yo extrañado le pregunté a que se refería, y sí, se refería a lo que tenía que ver con esposas, mi respuesta por supuesto fue un sí rotundo.
Al cabo de una hora ya estaba tocando al timbre de mi puerta.
La chica tenía un cuerpo espectacular y su melena a la altura de las caderas me volvía loco. No me dio tiempo a fijarme en la ropa que llevaba, fue abrir la puerta y lanzarse a mi boca, metiéndome la lengua hasta la garganta.
Pasamos un buen rato abrazados en la entrada, comiéndonos la boca y yo empujándola cada vez mas contra la pared, su lengua era deliciosa y morder sus labios era un placer de otro mundo. Pasaban los minutos y yo cada vez estaba más cachondo y mi polla estaba más dura, bajé mis manos que tenia sobre sus caderas y se las planté en el cuelo, apretándolo bien fuerte, atrayéndola hacía mi, quería que notase lo dura que la tenía.
Me aparté de ella y la empecé a desnudar, tenía unas tetas redondas prácticamente perfectas y su coño era precioso, daban ganas de comérselo y así hice… Fue verle el coño, tan apretadito y mojado que no me pude resistir, puse mi cabeza entre sus piernas y se lo empecé a lamer, recorriéndolo entero de un extremo a otro con toda mi lengua, hasta el coño le sabía bien. La notaba súper caliente, yo seguía pasando mi lengua una y otra vez por todo su coño, hasta que ella me agarró la cabeza y la apretó contra su coño, no vaya a ser que huyera, quería que se lo comiese hasta la saciedad y yo no tenía ninguna pega para no hacerlo.
Mientras le seguía comiendo el coño y ella se retorcía, se me ocurrió algo. Me levanté y me quité la poca ropa que aún tenía, a ver mi polla, fue ella la que no se pudo resistir, me la agarró con su mano y me la empezó a masturbar, pero tan sólo durante unos segundos, ya que se la acercó al coño y empezó a jugar con ella, tuve que agarrarle la mano y decirle que parara, quería algo mas morboso y si seguía tocándole el coño con mi polla iba a acabar follándomela contra la pared hasta corrernos y aunque la idea no estaba nada mal, buscaba algo distinto, algo especial.
Fue entonces cuando la dije que fuera al sillón y yo cogí la cámara que me habían regalado recientemente, ¿qué mejor que grabarnos follando para después seguir follando mientras nos vemos corriéndonos en la TV? Se lo comenté y ella accedió, pactamos borrar el video después de verlo.
Ella seguía ahí, en mi sofá y espatarrada, con el culo en pompa y con su coño mojado, estaba esperando que fuera yo por detrás y se la metiera, pero no, quería que fuese ella, tenía ganas de que por una vez una tía me follase y esta era su oportunidad, a ver qué tal lo hacía.
Me senté en el sofá y ella se puso de pié, yo agarré la cámara con una mano y empecé a grabar, grabando mi polla y después grabando su coño, el simple hecho de estar grabando esto, ya me la ponía más dura de lo normal.
Al momento ella se me subió encima, pero de espaldas, me agarró la polla y sin pensárselo se la metió en el coño, lo grabé todo, como mi polla entraba en su coño y lo mojado que lo tenía. Ella empezó a subir y bajar, la mano que tenía libre empezaba a deslizarse por sus pechos, bajando lentamente por su ombligo hasta acabar masturbándole el clítoris. Empecé a grabar su cara de placer y como chillaba, masturbarle el clítoris mientras la penetraba había subido el volumen de sus gritos.
Mi polla estaba disfrutando como la que más, saliendo y entrando sin parar de aquel húmedo y caliente coño, que me la apretaba cada vez que entraba y salía. Su pelo me rozaba y podía notar como su culo me empujaba, era una sensación realmente deliciosa que casi sin darme cuenta se acabó.
Se levantó y se cambió de posición, tenía la polla totalmente calada y ella tenía el coño chorreando, estaba sudada y aún tenía la cara de placer en la cara, se me subió encima y se me abrazó. Seguí grabando como nos comíamos la boca y se buscaban nuestras lenguas, ella bajó una mano y me la agarró, se puso en el suelo, me la empezó a lamer y me agarró la cámara.
Empezó a grabar como su lengua recorría mi polla y como la apretaba entre sus labios al ritmo que jugaba con ella dentro de su boca, también grababa mi cara de placer mientras me la chupaba, pero duró poco, me volvió a dar la cámara y se me subió encima, ahora sí, se la metió dentro del coño y empezó a subir y a bajar de nuevo.
Era yo el que tenía la cámara otra vez, empecé a grabar sus tetas súper mojadas y como yo se las comía, también grababa su cara de placer, con sus boca totalmente abierta y gritando. Se fue echando cada vez más y más hacia atrás, yo tuve que inclinarme hacia delante para seguir comiéndole las tetas, deliciosas ambas por cierto.
Ya no aguantaba más, ella rozando todo su cuerpo sobre el mío, su cara de placer, sus gritos y sus corridas me estaban volviendo loco. Puse la cámara en el sofá, intentando que apuntara hacia nosotros y la puse a lo perrito. Me coloqué detrás de ella y la agarré de la cintura, tenía el coño dando palmas y súper mojado, me agarré la polla y le empecé a dar golpecitos en el coño, sonaba como cuando pisas un charco, se la metí un poco y empecé a moverla de izquierda a derecha con la ayuda de mi mano, ella ya me gritó que me la follase, que me corriera de una vez.
Le agarré mas fuerte las caderas y se la metí hasta dentro, sacándola despacito, así una y otra vez, solo que cada vez más rápido, hasta que ya casi no había silencio entre cada vez que mi cuerpo chocaba contra el suyo.
Así, pasamos un rato, ella corriéndose y yo a punto, hasta que por fin, me corrí, me corrí durante unos intensos segundos y me senté a su lado, olvidándome de que la cámara estaba allí. Ambos coincidimos que iba a ser un polvo para recordar y lo mejor de todo es que aún faltaba el video.
Cogí la cámara y la enchufé a la TV, empecé por verla a ella en HD, era increíble el nivel de detalles con el que veía su coño. La cosa se empezó a calentar en el video, se veía como se me subía encima y mi polla entraba en su coño, ahí ya no nos pudimos resistir.
La agarré y la puse a lo perrito en una mesa que tengo en frente del televisor, para que viera el video mientras sentía mi polla dentro. No jugué con mi polla en su coño, directamente se la metí, era increíble, la estaba escuchando chillar en la TV a la vez que chillaba en la realidad.
Mientras me la follaba yo también miraba el video, ver su cara de placer, ella subiendo y frotándose mientras mi polla entraba… era alucinante.
El video aún no había acabado, pero decidí llevármela a la ducha, di el grifo y nos pusimos los dos debajo, yo estaba a punto de correrme, ella no lo sé, estaba tan mojada que cualquiera diría que no había parado de correrse desde la primera vez.
Una vez estábamos los dos bien mojados, nos abrazamos y nos empezamos a comer la boca, mientras mi polla y su coño se rozaban. La di la vuelta y mojados los dos, la puse contra la pared, se la metí y empecé a empujar, chocando contra su culo mojado. Mis manos fueron a parar a sus tetas, jugando cada una de ellas con sus pezones mientras mi polla aumentaba el ritmo y cada vez entraba y salía más rápido… Más rápido hasta que me corrí.

No puedo decir que fuera el último polvo de la noche, pero sí el más intenso, follarnos mientras nos veíamos jadeando en aquel video fue algo realmente brutal, ver mi polla entrar en su coño en la TV mientras yo hacía lo mismo en la realidad no tiene precio, al igual que sus gritos en eco.
Nuestras conversaciones a partir de aquel día, aumentaron su temperatura y simpleza. Antes de irse borramos el video y ese gran día quedó tan sólo en nuestro recuerdo, puede que algún día se repita con mermelada y grabarlo puede ser una mezcla explosiva.

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