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jueves, 26 de mayo de 2011

Aburridos de lo cotidiano

Odio las conversaciones que empiezan por el típico “Hola, ¿qué tal? – Yo bien, ¿y tú? – Bien, me alegro”.
La mayoría se siente raro al salirse de ellas, al empezar la conversación con otra cosa que no sean esas estúpidas palabras carentes de sentimiento. La mayoría lo hace para no parecer distinto, para no parecer diferente.
Vale, eso estaría perfecto en una conversación entre amigos, en una conversación en la que no quieras seducir al otro, en una conversación en la que no te importe ser ese tipo vulgar que habla a todo el mundo igual.
Pero ahora pregúntate, ¿crees que si eres igual que todos vas a destacar y vas a hacer saltar en ese alguien la chispa de la pasión, del deseo? Está claro que no. ¿No crees que esa persona busca algo diferente? Por supuesto que sí, busca que le hagas sentir que eres especial, busca que seas capaz de ponerle nervioso/a, busca pasión, deseo, que contigo a su lado sienta que puede ocurrir cualquier cosa, busca una caja de sorpresas, no alguien que siempre se deje llevar por lo políticamente correcto.
Eso me pasa a mí, odio ese tipo de conversaciones, me aburren, pongo el piloto automático y desconecto, digo a todo que sí y me largo sin recordar nada de lo que hemos hablado.
Pero no siempre pasa así, gracias a Dios hay gente que te hace saltar una chispa de emoción en sus palabras, una chispa de vida, un lobo entre tanto corderito.
Hablábamos bastante, ya nos conocíamos, pero saber que escribo un blog porno y poder conocer cada uno de mis gustos sexuales ayudó a que las llamas ascendieran y casi nos quemaran.
Su confianza ese día, tal vez que decidiese lanzarse a la piscina, tal vez que estuviese cansada de su pareja, da igual, las cosas suceden, no estamos aquí para ver el porqué, estamos aquí para aprovecharnos de ellas.
Todo empezó por chat, con algo que me desconcertó por completo, sobretodo viniendo de ella:

- Ella: ¿Sabes la diferencia entre un coño y una tarta?
- Yo: No, no sé, dime.
- Ella: Ven a mi casa que hice tarta y lo compruebas.

Era saltarme muchas normas aceptar aquél ofrecimiento, pero siempre he creído que las normas están para que cuando llegue una ocasión que realmente merezca la pena, saltárselas. Cuantas más normas tengas, más interesante verás a la persona que te incite a saltártelas todas, una por una.
¿Os gustaría que os contara que fui a su casa y follamos como cerdos durante toda la tarde y parte de la noche? Me temo que no fue así, dejémoslo en que no pude, o mejor, en que ella no quiso.
¿Por qué os hablo de ella entonces? Porque la vi a los pocos días, después de haber tenido una conversación bastante subidita de tono.
Quedé con ella y con dos amigas suyas, estaba solo por lo que supuse que sería una buena opción para distraerme un poco. Sus dos amigas tenían novio y yo estaba pseudopillado por una de ellas, con pseudopillado me refiero a que me parecía una chica bastante interesante, no a que me plantease una vida, ni siquiera una relación con ella. Ya sabéis, soy ese chico anti relación, egocéntrico, prepotente, adicto al sexo y a los polvos de una noche. El amor lo doy en pequeñas dosis y hay que pedirlo por encargo, que se me gasta.
El caso es que ahí estábamos los cuatro, bailando, borrachos, muy borrachos, ignorando el resto de gente que había en la discoteca y sin articular palabra, dejándonos llevar.
Ella empezó a bailar conmigo, mientras sus dos amigas lo hacían entre ellas, ambas cada vez más apagadas y podía presentir que querían irse y dejarnos solos.
Se empezó a frotar, rozándome el culo en una polla, de un lado a otro y diciéndome que notaba algo duro que rozaba su cuerpo. Se dio la vuelta y nos empezamos a comer la boca, no creo que haga falta que os narre esta parte, pero ahí va un breve resumen.
Se apretó a mí queriendo sentir mi polla, bajó la mano y me apretó la entrepierna asegurándose de la que la tenía bien dura, todo esto mientras me comía el cuello y me mordía la boca de un lado a otro, girando su cabeza como una posesa, haciendo que mi polla se endureciese más y más. He de deciros que tenía unos labios súper carnosos que me encantaba saborear entre los míos, y que el sabor a vodka de su boca me estaba emborrachando, pero en otros sentidos.
Una de sus amigas se acercó para decirnos que se iba, a lo que la otra dijo que también se iba a ir. Imaginaros la situación, tenéis novio y os quedáis sola con una amiga que se está comiendo la boca salvajemente con un tío y que prácticamente ha salido esa noche para follárselo, no me gustaría estar en su piel.
Me sentí mal por lo que para que se quedara decidí controlarme e intentar controlar a mi Tarta particular.
Su amiga se encontraba muy cohibida, se sentía marginada, por lo que nos pusimos a bailar entre ellas y al final acabé en una sándwich de las dos, una bailándome por delante y la otra por detrás. Mi polla cada vez estaba más dura, era imposible ocultarla, puede que el resto de gente no se percatara, pero ellas tenían que notarla, no paraban de frotar sus culos sobre ella.
Estábamos borrachos y la chica con novio se estaba frotando en mi polla, su pelo olor a vainilla me azotaba la cara y no paraba de calentarme, yo le agarré la cintura y ella instintivamente apretó su culo contra mi polla.
Rápidamente se apartó de mí y cambió su posición por la de su amiga, poniéndose en mi espalda, literalmente le dijo: Ponte tú aquí que me estoy poniendo cachonda.
Ahí me olvidé de con quién estaba, mi cerebro de hombre (mi polla) ya estaba pensando en un posible trío, ya estaba calculando posibles estrategias para poderse follar a aquellas dos chicas a la vez.
Imaginaos el morbo, una chica que sabes que te vas a follar esa misma noche, que sabes que por toda la tensión sexual y no sexual acumulada durante semanas, va a ser capaz de hacerte una mamada de consolación en el caso de que ese día tenga la regla, una chica con la que te has estado comiendo la boca y sintiendo cada parte de su cuerpo durante toda la noche, olvidando el resto del mundo. Y por el otro lado, una chica impresionante, algo tímida, con novio y lo suficientemente borracha para haber cometido el error de decir que la estaba poniendo cachonda. ¿Qué podía fallar? De un modo u otro, ambas estaban cachondas.
Era mi Tarta la que ahora frotaba su culo en mi polla, la que no dejaba que mi polla bajase, la que no paraba de ponerme más cachondo… a la que le comía el cuello por detrás mientras ella giraba su cabeza de lado a lado, a la que no paraba de humedecerle el coño con palabras y acciones.
Lo curioso de todo esto es la paciencia que tenía su amiga, cachonda y detrás de mí, si alguien después de leer toda esta historia es capaz de entender qué es lo que le pasó por la cabeza para comportarse como lo hizo, espero su comentario o que me mande un e-mail a blogmermelada@gmail.com Os lo digo en serio, creo ser capaz de conocer a las personas, virtud por la que a veces quedo como un completo prepotente, ya que creo que pocas veces me equivoco, pero esta chica, me desconcertó.
Me lío, perdón, pero los enigmas me superan. Seguimos, mejor dicho, sigo en ese sándwich de dos, una por delante y otra por detrás, pero… ¡cierran ya la discoteca! ¡Ohhhh! Diréis, ¿no?
Sí, yo también lo dije, es sentir como se ilumina todo y volver a la realidad, volver a la realidad de que te has estado frotando con dos tías durante toda la noche, a la realidad en que tienes la polla durísima pero que aún no se ha desahogado, a la realidad en la que el alcohol parece irse de tus venas y tus inseguridades vuelven y… aquí acaba todo.
¿Acaba? No, por Dios.
No me digáis como lo hice, el caso es que acabamos los tres en mi casa, que por suerte estaba bastante cerca de esa discoteca. No cantéis victoria aún, no pasó lo que estáis pensando.
Por suerte, siempre tenía en casa una botella a medias de algún tipo de alcohol, en este caso tenía una de Almirante (el ron del estudiante). Sí, es una mierda, pero creedme, si ya vais con algo de alcohol en la sangre, sabe a Barceló.
Empezamos a beber y a reírnos de la tele tienda que había a esas horas, ¿hace falta que lo justifique diciendo que íbamos borrachos?
Bebíamos cada vez más, su amiga parecía más cómoda por momentos, pero cuando yo intentaba atacarle para conseguir de ella algo más que palabras… Tarta la lió.
Se me subió encima y me empezó a comer la boca olvidando a su amiga por completo, y lo peor de todo es que me hizo olvidarla a mí también. Parecía como si se hubiese estado poniendo cachonda durante toda la noche y tuviese un límite, y ese límite, había estallado ahora mismo.
Me empezó a comer la boca metiéndome la lengua tocando fondo, hasta tal punto que empezamos a movernos como si realmente estuviésemos follando, frotándonos, agarrándole las tetas y ella metiéndome la mano por dentro del pantalón y masturbándomela.
Mientras ella bajaba por mi pecho con claras intenciones de sacármela y hacerme una mamada, yo vi a su amiga, no iba a hacerle ver la escena, incluso pensaba que ya se habría largado, ¿no es lo que hubiese hecho cualquiera?
No intenté nada con ella, le dije que ahora veníamos y me metí en mi habitación con su amiga.
Le tiré sobre la cama y sin quitarle el vestido, le quité el tanga y se lo empecé a comer, tenía un coño delicioso, completamente depilado, caliente y calado, lo tenía súper mojado y eso me puso la polla dura como una piedra.
Mientras yo me desnudaba, ella hacía lo propio, hasta quedar completamente desnuda.
Al terminar, me quedé de pie frente a la cama mirándola, mientras ella ponía cara de viciosa y se juntaba las tetas una contra la otra. Le agarré por los pies y la traje hacia mí. Habíamos estado haciendo preliminares durante toda la noche, me permití el lujo de saltármelos esta vez.
Me puse un condón y empecé a penetrarla, agarrando sus piernas y apretando con todas mis fuerzas, ella no paraba de gritar, probamos una postura tras otra y según avanzábamos ella gritaba más fuerte, su amiga debía haberse ido hacía rato.
Ella empezó a montarme, girando de un lado a otro y frotándose el coño mientras subía y bajaba, metiéndose y sacándose mi polla a su ritmo y sin parar de mirarme la cara de placer que me estaba provocando. Ella fue arqueando la espalda cada vez más, hasta que decidí pasar a la acción, incorporarme y mientras le comía las tetas le ayudé con las penetraciones, hasta que me corrí.
Me quité el condón, lo até, me puse los bóxers y me dispuse a salir de la habitación para tirarlo al baño, se lo dije y abría la puerta de mi habitación, la cual habíamos cerrado para no molestar a su amiga.
Justo giré la esquina del pasillo que daba al salón, para poder pasar al baño y la vi…
Estaba sentada donde la habíamos dejado, con su mano derecha dentro de sus shorts, masturbándose.
Ella no se percató de mi presencia, iba descalzo y ella estaba con los ojos cerrados, demasiado ocupada como para pensar en otra cosa.
Dudé en si hacer una locura o no, ¿qué creéis que hice? Exacto, hice la locura… Al fin y al cabo, alguien me dijo una vez que le gustan las mujeres locas, ya que las cuerdas atan, yo estoy totalmente de acuerdo en eso y supongo que si me gustaban las locas, es que yo en parte, también lo estaba.
Pero… ¿dónde lo habíamos dejado? Sí, ella masturbándose sin percatarse de mi presencia y yo cruzando el salón con un condón usado en la mano, anudado.
Me acerqué a ella, abrió los ojos y me vio. Se sacó la mano de la entrepierna a la velocidad de la luz, pero un gesto la delató, se mordió el labio y lo que es peor, se había quedado a medias.
Me puse de rodillas entre sus piernas y ella se mostró un poco reacia a lo que iba a ocurrir, yo le dije que se dejara llevar, le bajé los shorts y el culotte hasta las rodillas y se lo empecé a comer, ella me apretó la cabeza contra su coño y me agarró del pelo mientras se empezaba a retorcer de placer.
El olor de vainilla de su pelo me llegaba hasta su coño, ¿os he dicho que me encanta ese olor? Pues ya lo sabéis. Tenía ganas de más, el condón usado estaba por el suelo, más tarde me pondría con él, ahora le tocaba a ella, y tocaba usar otro condón.
Por suerte los tenía a mano, si hubiese tenido que ir a la habitación a por otro, se hubiese jodido este gran momento, este gran calentón.
Aún si desnudarla, con los shorts por la rodilla al igual que el tanga, le empecé a penetrar por detrás, a lo perrito, una y otra vez dándole con todas mis fuerzas y haciéndola gritar, esta vez, olvidando de que había dejado a su amiga en mi habitación.
Su amiga entró en escena, con la cara alucinada de lo que estaba pasando, de encontrarme detrás de su amiga penetrándola sin piedad.
Se la saqué y casi sin darme cuenta, su amiga se subió el culotte, los shorts y se largó, repitiendo una vez tras otra que perdón, que lo sentía muchísimo.
Tarta no se sintió para nada molesta por aquello y aunque penséis que eso fue bueno, creedme que no lo fue… ¡Me había quedado a medio polvo!
Y os preguntaréis, ¿por qué no te follas otra vez a Tarta? Seguro que quiere, ¿no?
Tras esa situación no me sentía con fuerzas de decirle que me hiciese nada, pero si en cambio se hubiese enfadado, mi polla hubiese dicho basta y ahora no estaría con unas ganas increíbles de metérsela donde me dejase hasta poder correrme.
Pero aún me esperaba otra sorpresa, y es que ella me entendía, eso o que era una de esas personas que evita los problemas a toda costa, me hizo una mamada y nos dormimos. Al día siguiente no me acordaba de de su amiga, tan sólo la tenía a ella en mi pensamiento, por desgracia su amiga me recordó nuestro encuentro en un mensaje con el texto: Perdona por lo de ayer.

¿Tú entiendes algo? La verdad, no sé si quiero saberlo, hay cosas que es mejor no preguntarse los porqué, ocurren y se acabó.

2 comentarios:

  1. A esa chica le han enseñado a decir perdón por todo...eso es todo.

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