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martes, 24 de mayo de 2011

Sueños repetidos

Puede que el amor sea una invención del Corte Inglés, puede que no, puede que sea una invención nuestra. ¿Qué mas da? Todos sabemos que existe, que hay algo que se retuerce en tu estómago cuando ves a esa persona sin necesidad de tener un gusano de metro y medio en tu intestino, es algo psicológico, irracional y esto precisamente, es lo que lo hace tan especial. Nuestro corazón, no tiene dueño, nunca sabemos de quién nos vamos a enamorar.
Tranquilos, no estoy enamorado, estoy cansado, tan sólo cansado.
La televisión nos hace ver lo feliz que es uno con pareja, tus amigos, hasta tu familia te lanza para que tengas una pareja estable, ya que eso es lo normal.
¿Lo normal? Me acuesto con quien quiero sin crear lazos mas allá del sexo, me gusta ser un anormal y disfruto siéndolo. Tampoco os confundáis, no estoy en contra de las parejas, es más, me encantaría encontrar a mi chica ideal, pero lo que tengo muy claro es que no me voy a comer la cabeza para encontrarla, llegará tarde o temprano, espero que sea más temprano que tarde.
Como digo, la televisión, amigos, familiares… todo parece estar involucrado en una asociación a nivel mundial para que te busques pareja. ¿Sabéis lo que creo? Somos seres humanos (si estás leyendo esto y no lo eres, me encantaría conocerte). Hasta aquí todo claro, somos seres humanos, personas.
 ¿Nunca os habéis parado a pensar que somos el único animal en el que una madre debe de dar cuidados casi 24h al día a su hijo hasta que este tiene ya unos cuantos años? Lo normal es que cualquier animal ya sea capaz de valerse por sí mismo a los pocos meses o incluso antes. ¿Qué quiero decir con esto? Que esa madre, necesita una pareja, necesita un hombre que le ayude con el cuidado de su hijo.
Esto no me lo he inventado, es evolución, con esto trato de demostrar que al fin y al cabo, todos estamos atados a nuestra naturaleza y nuestra naturaleza ha decidido que te tienes que buscar una pareja, búscala entonces, no pierdas el tiempo.

Aunque a muchas personas no les guste, hombres y mujeres pensamos diferente, eso es un hecho. Te das cuenta que has perdido todo lo que eras cuando en vez de ver sexo en una mujer, ves una relación, ves a la futura madre de tus hijos, no ves deseo, no ves pasión, ves compromiso.
Muchas personas creen que todo eso no puede ir ligado, yo no creo así, y por suerte o por desgracia, yo aún no veo a la futura madre de mis hijos, veo sexo.
¿Tú eres capaz de ver a la madre de tus hijos? ¿Eres capaz de ver al hombre de tu vida? Genial, haz lo que hacen todos, queda con ella/él durante un mes todos los días que puedas, folla, bésale y ya está. Estarás enamorad@ socialmente, digo socialmente porque muchas relaciones caen en eso, no hay amor, solo hay cariño pero ellos quieren ver algo más ya que tienen miedo a no encontrar a nadie igual.
Por supuesto que no encontraran a nadie igual, cada persona es diferente, ahí está la magia, no tengas miedo de dejar una relación igual que no tienes miedo a inventártela.

Os pediría perdón por mi crítica pero no me arrepiento en nada de todo lo que he dicho, puede que en próximos capítulos sí que lo haga, así tendré la excusa perfecta para ponerme de rodillas y darte ese regalo caro que tanto buscas.
En resumen a todo esto os diré que creo en el amor, pero en el amor como tal, en ese amor que te hace sentirte especial, que te hace ver sombras en el resto de personas e ilumina a esa que amas. A ese amor que te hace creer en ángeles aún siendo ateo. A ese amor verdadero, no al cariño que se coge al conocer a una persona.

Me encontraba bajo el mar, buceaba, buscaba el coral perfecto para el regalo perfecto. No llevaba nada, tan sólo el bañador y unas gafas para tener una visión más nítida de lo que allí se encontraba.
No tardé mucho en encontrar lo que estaba buscando. Había un trozo anaranjado que sobresalía de la roca, era perfecto. Decidí sumergirme más, gastando todas mis fuerzas para alcanzarlo, estaba completamente al fondo, no sé si iba a conseguirlo.
Mis piernas parecían dormidas pero iba a llegar, estaba a escasos metros, iba a conseguirlo. De repente, mi realidad cambió, había agua, sí, pero la tierra había desaparecido, solo había agua  solo estaba yo.
Luchaba por salir a la superficie, pero no había ninguna superficie a la que subir, no había nada. Seguí luchando por ascender en busca de esa superficie hasta que me di cuenta que mis pulmones me pedían algo, mi cuerpo me estaba pidiendo algo, yo no sabía que era.
Necesitaba RESPIRAR, había estado tan obsesionado por atrapar aquél estúpido coral que se me había olvidado que necesitaba respirar.
Estaba agotado, todas las fuerzas que había gastado en bucear hasta lo más hondo me habían agotado, necesitaba respirar. Mi corazón empezaba a latir más y más rápido, estaba nervioso, sabía que si no conseguía salir a la superficie, moriría.
Gasté todas mis fuerzas por intentar ascender, pero no había superficie alguna y mis fuerzas… se acabaron.
Respiré y el agua empezó a encharcar mis pulmones, hasta que me maree y mi cuerpo empezó a caer inerte hasta el fondo, muerto.

Me desperté nervioso, aún parecía que me encontraba en esa maldita pesadilla, en esa agobiante pesadilla.
Cuando por fin aquellas sensaciones de miedo e impotencia desaparecían, noté algo extraño, mi mano derecha estaba húmeda.
No estaba durmiendo solo, las ondas de mi cerebro aún estaban perdidas en aquel sueño y no me había acordado de que hoy no dormía solo y mi mano, estaba entre las piernas de aquella chica. ¡Me había dormido con la mano en su coño! Conmovedor.
Por supuesto ya no me encontraba con ganas de dormir, todo tiene su lado bueno, y el lado bueno de las pesadillas es que te despiertas vivo, ya que cuando te despiertas de una pesadilla, generalmente es porque has muerto y eso tu mente no lo acepta, irónico, ¿verdad?
Le empecé a besar el cuello, por debajo de la oreja, mientras mi mano seguía ahí, entre sus piernas. Ella me contestó como cuando tienes doce años y le contestas a tu madre que te despierta para ir al colegio, fue una mezcla de negación y gemido tierno.
Seguí besándola, sabía que el despertar que le tenía preparado iba a ser mejor que cualquier sueño que estuviese teniendo en ese momento. Le saqué la mano del coño con delicadeza, no quería despertarla, no del todo, después, salí de la cama.
Ella rápidamente ocupó mi hueco en la cama, quedando boca arriba, justamente como yo deseaba. Le quité el edredón de encima, con delicadeza, quedando ella y mi almohada como únicos seres sobre mi cama, todo el espacio para ellas dos.
Tenía una camiseta mía, que no llegaba a taparle la entrepierna, esa era la única prenda que tenía, podía ver a la perfección aquella preciosidad que tenía entre las piernas. A veces me pregunto si las mujeres también piensan que las pollas son bonitas, si no es así, ¿cuántas disfrutan del sexo oral por comer algo que realmente les gusta?
Me acerqué la mano a la nariz, olía a mujer, olía a ella, tal vez fuera eso lo que activó mi cuerpo, tal vez siempre esté activo, el caso es que iba a follármela, íbamos a follarnos. Fui avanzando lentamente por la cama, hasta colar mi cabeza entre sus piernas. Mi lengua fue la primera en hacer contacto, con un lametazo de abajo arriba, un lametazo muy lento, intentando llevarme conmigo cada sensación, cada poro de su piel, cada minúscula gota de su néctar.
Ella empezó a retorcerse, dudando entre si estaba en un sueño o ya se encontraba despierta. Yo seguí lamiendo, agarrando sus piernas para concentrar mi boca en ella, para no parar de comérselo. Mi lengua luchaba por meterse dentro de ella, yendo de un lado a otro antes de colársela por completo. Aquí fue cuando ella se despertó.
Entre un movimiento de sorpresa y placer curvó la espalda y soltó un gemido, después de esto agarró mi cabeza por detrás y la apretó fuertemente contra su coño, empezó a gemir como una auténtica loca, mientras mi lengua y mis labios hacían su trabajo, devorándoselo.
¿Queréis que siga?
Os lo resumo: Se lo comí, se corrió, me eché a su lado y nos dormimos.
Por alguna extraña razón, aquella pesadilla me había hecho ver que es lo que buscaba. Cuando estás enamorado, no necesitas saciarte siempre (he dicho, no siempre) hay veces en las que saciando al otro, tú te sacias.
Tenía su presencia en mi cama, iba a tenerla durante días, durante meses, iba a repetir ese movimiento una y otra vez, ese día, no lo necesitaba. Si se ve lo suficientemente absurdo desde fuera, es que lo he escrito bien, las relaciones son absurdas y eso es lo que las hace maravillosas, que haces gilipolleces sin sentido.

Hace un par de semanas volví a tener ese mismo sueño y me volví a despertar. Esa vez me encontraba solo en la cama, no había nadie más.
Me eché y alargué mis brazos buscando el contacto con su cuerpo de alguna extraña manera, pero nada, no había nadie, me quedé mirando hacia el techo evitando pensar y me dormí.

PD: Me encanta pensar que cada sueño que tenemos tiene una explicación, ya sea porque te hacen ver lo que realmente deseas o porque te hacen ver lo que realmente temes.

1 comentario:

  1. Me recuerda bastante a algo que pasó por mi cabeza y acabó en mi diario. Me encanta el sexo y cómo escribes, pero al hablar de sueños me has enamorado. O al menos así sería si tuviera el romanticismo algo más desarrollado ;)

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