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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Sentimientos


Estás aburrido, agotado de centrar todos tus pensamientos en ella, agotado de no conseguir lo que buscas, de no conseguir ese sentimiento que tan pocas veces has vivido.
Sueñas despierto, vives soñando y cuando logras que los sueños sean reales, cuando logras atraparla, vuelve a ti esa sensación de desesperación al pensar que es otra más, que ese sentimiento que buscabas en ella, sigue perdido y que lo único que has conseguido es volver a desanimarte al pensar que jamás volverás a conocer a nadie como era ella.
Todos buscamos algo especial, algo que a parte del físico, nos haga vibrar, que a parte de esos ojos verdes tan perfectos, nos transmita conexión, nos haga vivir, nos haga sentir que al cruzar una mirada, estamos viendo su alma.

Por desgracia la vida no es Crepúsculo y aunque a mí me encante morder cuellos, no soy un vampiro ni tengo interés en serlo.

Jaulas... Es curioso como uno sigue pensando en meterse dentro de una de esas estúpidas jaulas para que le den de comer a diario, es una verdadera pena que me guste jugármela, que me guste ser un pájaro con total libertad de vuelo.

Deja de pensar con-razón y piensa de co-razón.

Hacía pocos meses que no la veía, a parte de estar totalmente cabreado con mis compañeros de gremio por lo tremendamente hijos de puta que podemos llegar a ser, estaba en una situación un poco complicada, si ella no me entendía, nadie lo haría.
Era curioso como todo el en mundo se relacionaba últimamente, como todo estaba conectado y desde aquí os digo algo chicas, dejad el sueño de ser una supermodelo para las zorras que puedan aguantar la presión y para las que puedan chupar una polla llegado el caso, si es vuestro caso... ¡Felicidades! A parte de conseguir ser una modelo de folleto del Carrefour irás a fiestas VIPs para alegrar la vista a algún famoso, espero seguir cayéndote bien para entonces y que me invites. El resto absteneros.

Por fin había terminado de contarle todo lo que me pasaba, había caído como un gilipollas en su red para abrir mi mente, estaba entre cabreado y totalmente relajado. ¿Quedaría como un macho alfa si os digo que lloré? Bien, entonces omitiré ese detalle.

Estaba claro lo que iba a pasar, éramos el polo opuesto del otro, nuestro carácter nos impedía estar juntos por un período de tiempo prolongado pero a su vez... nos hacía desearnos por encima de todo, nos hacía pensar en el amor como algo que realmente existe, como algo que hasta merece la pena, al menos hasta que los insultos como hijo de puta, cabrón, zorra, puta y demás rompían el silencio.



El sol iluminaba Madrid, era la hora de comer y nos dirigíamos a un buffet libre del centro, recordando ciertos momentos que vivimos por Callao, sabiendo que el otro estaba pensando exactamente lo mismo pero con la obligación de callárnoslo.
Aún estando en pleno verano podía recordar perfectamente el olor a castañas y podía notar el frío navideño entrar por mi nariz, qué tiempos aquellos me dije, y aquí estaba yo ahora, buscando sus virtudes en pelirrojas de metro y medio.
Nunca os diré su nombre, a Jara no le gustaría y me encanta complacerla.

La hora de comer pasó sin más, me encontraba como después de un orgasmo, estaba completamente relajado, todo lo contrario a ella, estaba tensa, nerviosa y podía notar que también estaba asustada.
Fuimos a su casa, dando gracias al cielo porque su padre aún siendo funcionario, trabajaba.
Nos sentamos en el sofá y no pude contenerme, puse mi mano sobre su muslo y empecé a acariciarle la pierna mientras con a otra mano le agarraba la carita y comenzaba a besarla.
Sus labios eran tal y como los recordaba, delicados y sabrosos. Usé mi lengua a modo pintalabios recorriéndolos, arañándolos con mis dientes, mordisqueándolos... Mi mano mientras tanto se iba acercando lentamente a su entrepierna con muy malas intenciones.
No era el momento, le agarré la carita con ambas manos y comencé a devorarle la boca, a lo que ella respondía con los mismos instintos. Caí sobre ella y me puse encima, entre sus piernas, mi polla empezaba a cobrar vida.
Ella coló una mano bajo mi camiseta y me empezó a acariciar el pecho, yo me puse de rodillas sobre ella y me quité la camiseta, sin perder tiempo para volver a lanzarme a su boca, a lo que ella me paró.
Me dejó sentado, se levantó y se empezó a desnudar hasta quedarse con un tanga negro a juego con el sujetador, si la tentación tenía cuerpo, sin lugar a dudas sería como el suyo.
Mis vaqueros no podían esconder lo que había en mi entrepierna, que comenzaba a dolerme.
Se puso sobre mí, de espaldas, y comenzó a frotar su culo sobre mi polla, poniéndomela durísima. Mientras lo hacía, le agarré de las caderas, esperando que fuese ella la que estaba me guiase, que me dijese todo lo que quería.
Apoyó su cabeza sobre uno de mis hombros y siguió frotándose más y más, mientras mis manos acariciaban su cuerpo y jugaban con la goma de su tanga.
Se dio la vuelta y mis manos fueron a parar directamente a su culo, un culo que (llamadme superficial) sería capaz de enamorarme él solo. Mientras le estrujaba las nalgas entre mis manos nos devorábamos la boca, a lo que ella de vez en cuando se alejaba y se mordía el labio inferior, sabiendo que esto me ponía cachondo.
En un rápido movimiento pasó una mano a su espalda y desabrochó su sujetador, en cuanto vi sus tetas, me lancé a comérselas, lamiendo sus pezones hasta endurecerlo, mordiéndolas y tirando de ella apretándola a mí, que notase todo mi cuerpo abrazándole, protegiéndola.
Me levanté, mientras ella estaba sentada, mirándome y me empecé a desnudar, ella se negó y me lo impidió, le dije que confiara en mí y me seguí desnudando hasta quedarme solo con los boxers y con mi polla queriendo salir de ellos y en la práctica, haciéndolo.
Ella me la agarró a través de los boxers y empezó a jugar con ella, masturbándomela.
De un empujón la tiré en el sofá y me puse sobre ella, empezando a frotar mi polla en su coño, como si realmente la estuviese penetrando, ella empezó a gemir al notar lo dura que la tenía, aún sintiéndola a través de mis boxers y su tanga, yo no pude seguir.
Me senté y ella se puso sobre mí, me quitó los boxers, me la agarró con una mano y empezó a masturbármela mientras me lamía la punta con su lengua. No hizo falta decirle nada para que se apartarse el pelo, me encantaba ver aquellos ojos verdes disfrutar de mi y verme a mí reflejado disfrutado de ella.
Me estaba matando de placer y es una muerte, que os deseo a todos.
Se levantó y se quitó el tanga, pudiéndome dejar ver aquel precioso coño que tantas ganas tenía de comerme pero que seguramente ella no me dejara, y así fue.
Se colocó sobre mí y se lo empezó a frotar en mi polla, haciendo que mi polla fuese justo entre sus labios, mojándomela, haciéndome notar lo calada que estaba, mientras ella notaba lo dura que la tenía.
Se elevó un poco y al bajar se metió la punta y se movió de un lado a otro, con movimientos suaves y lentos, hasta que empezó a caer, haciendo que mi polla entrara en ella según lo hacía, sin parar de hacer giros con su cadera hasta que la tuvo completamente dentro.
Empezó a subir y a bajar mientras me besaba, mientras yo besaba su cuello, sus pechos, mientras lamía sus labios... A los pocos minutos ya estaba gimiendo como una loca y pude notar como una sensación salida directamente de su entrepierna fue subiendo por su cuerpo, haciendo que su espalda se curvara, subiendo poco a poco hasta que llegó a su mente y la hizo soltar un grito que hasta me asustó.
Me la quité de encima e hice que colocase ambas manos sobre el sofá, estando yo detrás. La imagen de tenerla así, a mi merced, me volvió loco, su pelo caía por delante de su cabeza, lo que quedaba al desnudo su espalda, sus piernas... y entre ellas... podía ver su coño, los labios de éste y lo mojadísimo que estaba.
Me agaché y comencé a comérselo por detrás, lamiendo justo entre sus labios para después pasar a morderle el culo, agarrarle de las caderas y... pene-trarla.
Intenté ir despacio, pero era imposible, tenía ganas de ellas, tenía ganas de compartir otro orgasmo con ella y a los pocos minutos... podía notar la sensación de que iba a correrme, pero no pasó.
Llegué al orgasmo pero no había ni rastro de corrida, mi polla seguía dura y tenía ganas de más marcha.
Ella estaba más preocupada que yo, que lo achaqué que hasta mi polla tiene sentimientos.
La subí a la mesa del comedor donde posiblemente su padre cenase esa noche, me colé entre sus piernas y comencé a penetrarle de nuevo mientras la besaba. Podía notar el calor de su cuerpo apretarse al mío, su lengua, su cara de placer...
Acabó tirada por la mesa mientras yo la penetraba con más y más fuerza, no sé que era más fuerte, si sus gemidos o el ruido que provocaba cada vez que mi cuerpo chocaba contra el suyo, pero por fin... me corrí.

Vi su mirada de satisfacción, vi mi mirada de satisfacción reflejada en sus ojos y sentí esa conexión por la que vendería el alma, esa conexión que busco donde no tengo que buscar.


Puede que los tíos pensemos con la polla, no es algo que dude, pero me he dado cuenta de que al menos la mía tiene sentimientos.

1 comentario:

  1. Me ha gustado que hablaras de sentimientos y tal, pero yo no soy de las que creen mucho en el amor, al menos no en el que debería tener un hombre por una mujer y viceversa, y cuanto más escribo sobre ello, más cuenta me doy de que no siento nada. Pero el resto.. jajaja, me gusta la facilidad que tienes para relatar escenas sexuales, me queda mucho que aprender hahaha

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