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jueves, 27 de octubre de 2011

Perfección


Unos creen que la perfección no existe, hay gente que cree que para que algo sea perfecto debe tener imperfecciones y otros se piensan que los perfectos son ellos.
Alguien perfecto jamás existirá, si alguien fuese perfecto sería odiado por todos y eso haría que careciese de esa perfección. Por lo tanto, todos buscamos a alguien que se acerque a ese concepto que tenemos por perfección, alguien que entre dentro de nuestros cánones de belleza e inteligencia.
Pero como yo, vosotros sabéis que luego nos conformamos con que sea alguien normal que sepa hablar, alguien que te entienda y ya si luego necesitamos decirnos a nosotros mismos que estamos enamorados de esa persona porque de otro modo es incomprensible que estemos con  ella, lo hacemos.
Así somos, nos sentimos vulnerables expresando nuestros sentimientos, pero estamos deseando hacerlo. Buscamos a la persona perfecta pero nos conformamos con alguien normal que nos lea la mente.
Pasa como cuando tienes 10 años y te has quedado despierto hasta las 2 de la madrugada para ver estrellas fugaces, llevas todo el día esperando ese momento y cuando pasa la primera, te das cuenta de que no es más que una luz que recorre el cielo de punta a punta y que para colmo no cumple tus deseos.
Quizá esperamos demasiado, llevamos tanto tiempo esperando que al final nos encontramos con lo que nos cae, pensamos que nada va a mejorarlo, no nos damos cuenta que el poder está en nosotros. ¿Quieres tenerlo? Lo tendrás.

Me gustan los retos y me gusta tener lo que no tengo, me gustas tú porque no sé quien eres y no me gusta ella porque la conozco demasiado.

¿Qué es conocer? Conocer es saber como piensa una persona sin que ella te lo cuente, darle un abrazo sin que te lo pida porque sabes que dentro de ella hay algo mal, es responderle con un beso cuando ella te avisa con una mirada.
Conocer a alguien es poder cambiar miradas por besos, gestos por abrazos y sobre todo, es poder cambiarle lágrimas por risas.

El romanticismo ha muerto, ya no se tiene pareja, se tiene una amiga a la que te follas y a la que por pura monotonía en lugar de dejarla, le llamas novia y se la presentas a tus padres.

Soy de esas personas que creen que hacerse el duro es una soberana gilipollez, lo único que consigues es disfrutar de menos tiempo con esa persona por temas de orgullo. Seduce con palabras, sé tú mismo y tendrás el mejor sexo oral como recompensa que te harán jamás.



Orgullo a parte, si una modelo rubia te dice que viene a Madrid y que quiere verte, no te queda otra que aceptar, decirle que te avise cuando llegue en un tono en el que parezca que no estás a pena interesado, colgar el móvil y empezar a dar saltos en tu casa.
Nuevo reto.

Hacer de guía por la capital cuando tu guiada te está comiendo con una mirada que tiene el mismo color que el cielo en verano no es justo, no me gusta jugar con desventaja y con ella estaba hipnotizado, siempre he odiado a las modelos por temas pasados, pero ella era diferente y joder... ¡Qué era rubia coño!

Retiro, ella, yo, el Sol, las familias paseando aprovechando el buen tiempo y el césped bajo nuestros cuerpos, celoso de cómo nos estábamos saboreando.
Sus labios... La verdad, creo que es de las primeras mujeres con las que he disfrutado más comiéndole los labios de la boca que los de la entrepierna, pero no adelantemos acontecimientos, ¿o sí? Sí, mejor avancemos hasta mi casa.

Abro la puerta, nos devoramos, nos desnudamos, nos devoramos, nos devoramos, la esposé a la cama, nos devoramos y...

Era preciosa, su larga melena rubia caía a un lado de la cama, dejando visible su cuello, cuello al que me lancé al instante. Me coloqué sobre ella y empecé a lamerle el cuello, a besárselo, a mordérselo... Sus piernas estaban abrazando mi cintura mientras mi polla le rozaba los muslos, mientras su cuerpo soportaba mi peso y notaba mi calor.
Pasé a su boca, mordiéndole el labio inferior, jugando con su lengua, lamiendo sus labios, primero uno, luego el otro terminando por un mordisquito en la mejilla.
Fui bajando por su cuerpo, besando su clavícula, agarrando uno de sus pechos y lamiéndolo por completo, lamiendo y endureciendo sus pezones, mordiéndoselos y arrancándole gemidos sin parar.

Empecé a besarle el ombligo y a hacer círculos con mi lengua alrededor mientras ella iba retorciéndose de placer, sabiendo que estaba a punto de devorarle el coño. Fui bajando, poniendo mi cabeza sobre su coño, quería que notase mi aliento y me lancé directamente... a por uno de sus tobillos.
Empecé a subir por su pierna, mordisqueando el interior de sus muslitos, mirando su coño mojado de reojo. Me lancé a por el otro muslito y se lo empecé a mordisquear como hice con el otro hasta que me puse de pie, tiré de sus tobillos y me coloqué entre sus piernas, coloqué mi polla bien dura y caliente en la puerta de su coño y... empecé a penetrarle lentamente mientras mi mirada estaba clavada en su cara, que se estremecía según notaba mi polla entrar.

Se la dejé dentro, moviéndola de un lado a otro mientras nos empezamos a besar, me incorporé, se la fui sacando lentamente y me largué.

Fui por un baño que tenía lleno de aceite de sabor / olor a vainilla y se lo vertí sobre su cuerpo. El aceite empapó todo su cuerpo y las partes que faltasen... ya me ocuparía yo de hacerlo.
Me dispuse a colocarme sobre su cuerpo, algo que ella entendió a la perfección y abrió las piernas para que yo pudiese colocarme, una vez sobre ella, las cerró en mi cadera.

Ambos empapados de aceite nos empezamos a frotar y frotar, mi cuerpo se resbalaba del suyo y me pringaba cada vez que me rozaba, igual que mi polla se ponía más y más dura según me frotaba en su coño, en su clítoris...

Me quité de encima, le abrí las piernas con las manos y me puse a devorárselo, sabía a vainilla con una mezcla de pasión. Mi lengua recorría sus labios, mis labios mordisqueaban, mi cabeza se apretaba y mi lengua le penetraba. Tras varias sacudidas y gemidos cada vez más y más agudos... se corrió.

Le quité las esposas y sin darme tiempo a reaccionar se lanzó a mi polla, su lengua fue de arriba abajo, se la metió en la boca, me la apretó entre sus labios y me la empezó a chupar, clavando sus ojos en mi cara para comprobar que lo hacía bien. No sé que estaba más caliente, si su lengua al rozar mi polla, sus labios al apretármela o mi polla dentro de su boca.
Estaba concentrado en no correrme, hasta que me di cuenta que si seguía así la concentración no iba a ayudarme a impedirlo, le empujé y la coloqué de espaldas.

Al verla tumbada de espaldas sobre mi cama me di cuenta de que tenia un culo precioso y que me iba a ser incapaz no follármela de espaldas, iba a tener que comprar más paciencia para poder aguantar esa tentación.

Le aparté el pelo de la espalda y comencé a besársela, a lamérsela, fui bajando poco a poco recorriendo toda su espalda hasta llegar a su culo, al cual le di un mordisco en cada nalga y sin pensármelo dos veces, penetré su coño con tres dedos y empecé a masturbarla.

Ella al momento se colocó y se puso a lo perrito, le dije que cogiese el vibrador de la mesilla y sin tener que darle más instrucciones, empezó a masturbarse el clítoris con él.

Le agarré las caderas y empecé a frotar mi polla entre los labios de su coño, a rozármela todo lo que pudiese hasta que... se la metí hasta el fondo de un golpe y empecé a follármela bien fuerte, golpeando su culo con cada embestida.

Pero era demasiado típico en mí esa posición, le dí la vuelta y poniéndome sobre ella, la volví a penetrar y empecé a follármela de nuevo. Ella elevaba más las piernas, controlando así donde le gustaba más que le rozase mi polla, al cabo de un rato ya se olvidó de sus piernas, me abrazó bien fuerte y se dedicó a gemir mientras yo me la follaba sin parar y sus uñas se clavaban en mi espalda, dejándome marcas de guerra.

Le agarré de las manos y la saqué de la cama, la puse contra la pared, de lado, elevé una de sus piernas y me la comencé a follar de lado, mientras ella aguantaba mi peso contra la pared. Mi polla entraba y salía a toda velocidad.

No aguantaba mi fuerza, colocó dos manos sobre una mesa cercana y poniéndose de espaldas sacó un poco el culo, dándome a entender que me la follase bien fuerte. Me acerqué a ella, le agarré las caderas y le penetré de nuevo, empecé a follármela despacio, pero me era imposible.
A ella se le resbalaban las manos de la mesa por el aceite que aún le quedaba, pero yo no podía parar de follármela en esa posición, me había hecho fan del sonido de sus gemidos y del sonido de mi cuerpo al chocar contra el suyo, del calor de su coño y...

Sus gemidos fueron más y más fuertes, yo estaba a punto de correrme, pero quise aguantar, ella seguía chillando, debía de estar a punto y al final... pude aguantar hasta conseguir lo que casi nunca había conseguido con una casi desconocida, correrme a la vez que ella.


¿Perfección? ¿Estereotipos? Los grandes momentos son con los ojos cerrados, en el sexo es la personalidad la que te hace tener un orgasmo, el resto son detalles que a veces carecen de importancia.

PD: La chica de la foto es una amiga que tiene un blog, os recomiendo que os paséis por él, estoy seguro de que a todos os gustará. A algunos os gustará porque está buena, a otros por lo que escribe e incluso puede que os guste por ambas cosas.
http://blackv0dka.blogspot.com

3 comentarios:

  1. Wuaaaooo! no words ;)

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  2. Lo que nos engancha, enamora,lo que nos hace "adictos" a otra persona, es su mente, su capacidad de improvisación, su sorpresividad,el físico no sirve si su imaginación es nula.Una pareja afín en gustos, pensamientos y que derrochen imaginación, disfrutarán no sólo follando, disfrutarán de cada minuto compartido, pero nunca llegarán a ser perfectos como tal y menos mal porque sinceramente, eso sería un aburrimiento...
    Felicidades por tu exposición, el aceite y sus efectos me encantan, la diversidad de posturas también y ni que decir ya del momento mágico en que ambos estallan a la vez...
    _____________A.M______________

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