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domingo, 3 de junio de 2012

Humo

Nadie va a luchar por tus intereses, la vida es egoísta y elimina rápidamente a los más débiles. Ser débil o no sólo depende de nosotros mismos, puedes optar por el camino fácil e intentar rebajar a los demás para verte por encima de ellos, pero llegará el momento en el que alguien mejor que tú te hará morder el polvo.

Nuestros intereses son únicos, cada uno tenemos unos, mis intereses engloban todo lo que tenga la etiqueta de aventura, todo lo contrario a lo que hago a diario, algo que salgo fuera de lo común y vivir el presente teniendo cuidado de que el futuro no me lo joda.
Escribir es fácil, lo que es difícil es pensar en qué queremos, en qué estamos buscando y en qué nos hace falta, una vez os deis cuenta de ello, cada uno de vosotros puede hacer un blog o copiarme el mío y sin saber ni una sola respuesta a todas mis preguntas, vender humo.

Lo bueno del humo es que te distrae y te oculta cosas que están ahí pero que por su culpa no eres capaz de ver. ¿Serás TÚ el que aparte mi humo y logre ver lo que quiero decir?


Empezó como una conversación normal, ella estaba en la biblioteca aburrida y se puso a hablarme por WhatsApp para matar su tiempo, nada fuera de lo normal.
Tengo la virtud o el defecto de que cuando conozco a una persona, cada vez que leo sus palabras las escucho con su voz, eso me estaba pasando con ella. Cada palabra que me escribía la escuchaba con un acento andaluz y seductor dentro de mi cabeza.
Creo que tengo un problema con las andaluzas, y con las catalanas, madrileñas, extrem... No, con las extremeñas, no.

Mientras su acento andaluz y sus palabras giraban en mi cabeza, la conversación iba subiendo de tono, pero aún no lo suficiente. Yo mientras tanto estaba intentando convencerla con palabras de lo que alguna vez le convencí con miradas, quería que se acordase de todo aquello, que se olvidara que estaba en la sala de estudio de la biblioteca y que se trasladara al pasado, para quién sabe si hacer algo en el presente más inmediato.
Tras más de media hora de intensa conversación ella se empezó a calentar y las ideas más primitivas que todo ser humano tiene empezaron a expandirse por mi mente. Iba a comérmela.

La conversación llegó a su punto más alto cuando ella me dijo que iba al baño, que no lo soportaba más, que le contase lo que iba a hacerle. Como comprenderéis yo no iba a perderme tal oportunidad y mientras se lo contaba y ella se masturbaba pensando en cómo me la follaría, yo iba de camino a la biblioteca, a volverlo todo real.
Por fin llegué, ella me dijo en los baños en los que estaba y me apresuré a entrar, la mala suerte hizo que hubiese un grupo de chicas en la entrada, comentando lo que les iba a entrar en un examen de anatomía, curiosamente yo pensaba tener un examen práctico de eso mismo en unos minutos.
Entré al baño, el grupo de chicas se me quedó mirando, pero lo bueno que tienen las grandes ciudades es que la gente ya está algo más acostumbrada a este tipo de cosas, cada uno va a lo suyo y no se meten en la vida de los demás a no ser que ésto pueda traerle algún beneficio, no era el caso.

Toqué la puerta del único baño que estaba cerrado y ella dejó la puerta entreabierta para que yo me abriese paso, lo que me encontré dentro... Una imagen vale más que mil palabras.

Le saqué la mano de las braguitas y le empecé a comer la boca, mientras la apretaba contra la pared y ella me abrazaba entre sus piernas, las cuales sólo tenían como armadura unos shorts blancos que pronto acabarían a la altura de sus tobillos.
Empecé a mordisquearle el labio inferior hasta el punto que le hice sangrar, no podíamos parar de devorarnos, estábamos realmente frenéticos por follarnos y ella estaba fuera de sí, mordiéndome el cuello y tirándome del pelo, agarrándome la polla a través del pantalón y diciéndome guarradas al oído.
La pequeña herida que le hice en el labio había dejado de sangrar, pero yo seguía mordiéndola, lamiendo su lengua como si fuese un perro, no podía parar de saborearla.
Aproveché que tenía desabrochados los shorts para meter mi mano por dentro, realmente no me engañó al decirme que tenía las bragas caladas, antes de poder penetrarle me mojé la mano completamente. Mis dedos acariciaban su clítoris y recorrían los labios de su coño hasta que dos de ellos entraron donde antes habían estado los suyos.
Empecé a masturbarle, pero ella me hizo parar, se agachó y me desabrochó el cinturón, me bajó los pantalones y los boxers de un tirón hasta por debajo de las rodillas. Me agarró la polla con una de sus manos y empezó a jugar con ella, como probando lo dura que la tenía y lo caliente que estaba.
Se la metió en la boca y empezó a comérmela, sin perder la vista de mi cara de placer, de mis gemidos y en cómo me estremecía al notar sus labios apretándomela mientras su lengua jugaba con mi punta. Le aparté el pelo para ver mejor aquella carita comiéndomela y disfrutando mientras lo hacía. Le agarré la cabeza y empecé a follarle la boca, una y otra vez, tenía un calentón que necesitaba llegar a más....
Le quité la camiseta, le saqué las tetas del sujetador y se las empecé a comer, mientras mi polla seguía dura como una piedra, rozando sus shorts blancos. Empezó a mordisquearle los pezones mientras ella me decía entre gemidos que me la follase, que quería sentir mi polla bien dentro.

Le bajé los shorts y las braguitas, dejando al descubierto su perfecto coño depilado y mojado. Ella se subió a mí y me abrazó entre sus piernas, moviendo sus caderas para rozar su coño contra mi polla, hasta que no pude aguantar más, me agarré la polla con una mano y se la metí, mientras nuestras miradas se cruzaban y la expresión de nuestro rostro cambiaba según mi polla entraba en ella.
Seguí devorándole la boca y follándomela contra la pared de aquel baño, estrujando sus nalgas entre mis manos, ella metió las manos por mi camiseta y empezó a arañarme la espalda, abrasándomela mientras sus uñas se clavaban en ella, pero haciendo que a la vez me la follase más fuerte y con más ganas.

Le di la vuelta y pude ver el precioso culo respingón que tenía, me quedé contemplándola mientras ella miraba hacia atrás como diciéndome que se la volviese a meter de una vez, así hice. Le agarré de la cintura y me la empecé a follar con todas mis fuerzas, hasta el punto que me dolía, pero no podía parar. Le avisé de que iba a correrme, se agachó y empezó a comérmela. Su lengua recorrió mi polla, sus labios no paraban de  apretármela hasta que me corrí en su boca y todo acabó (por el momento).
Ambos nos sentamos en el suelo del baño, olvidándonos de dónde estábamos, pensando en lo que habíamos hecho y en lo que haríamos después.

Si me tengo que quedar con algo me quedo con ella y con ese instinto que salió de ambos aquel día, de esa imagen de los dos exhaustos sentados en el suelo de aquel baño, de mi heridas en la espalda y del mordisco que le di en labio.



A veces parece estúpido luchar cuando no hay guerras, pero más estúpido es no jugar cuando no tienes nada que perder, y peor aún, cuando lo estás deseando.


--Hero


3 comentarios:

  1. Esta historia es espectacular , me vuelven loca cada una de tus historias .Yo soy de las que pienso que hay que aprovechar estos momentos de locura y ganas porque estos son los mejores polvos del mundo. Yo en mi blog entre todas mis cursiladas también he puesto alguna así , la última es esta :
    http://comounabrisaveraniega93.blogspot.com.es/2012/05/despertarte-en-mitad-de-la-noche-tirada.html

    No son tan buenas como las tuyas , pero bueno si quieres leerla ay la tienes, pero supongo que con 19 años no se puede tener tanta experiencia.

    Besos

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    Respuestas
    1. Deberías cambiar la letra de tu blog, soy incapaz de leer nada.

      ¡Saludos y gracias!

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  2. En esas noches que no puedes dormir un buen relato es perfecto.

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