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jueves, 2 de enero de 2014

Alrededores contra romanticismo

¿Y tú cuánto tardaste en darte cuenta que aún cumpliendo 18 años tus decisiones se iban a ver marcadas por la opinión de los demás?

Cuando tenemos 15 años pensamos que a los 18 todo será diferente, pero no es así, tienes la misma libertad que antes, salvo que todo el mundo te suelta la puta broma de que ya puedes ir a la cárcel. Cuando tienes 25 años la cosa no cambia mucho, eres más independiente, pero tu vida se ve marcada por las decisiones de los que tú has querido que estén a tu lado, algo si cabe mucho más impotente e injusto que cuando tenías 15 años.

No sé a qué edad logramos ser los dueños de nuestra vida, cuándo logramos depender de nosotros mismos sin que las opiniones de los demás nos afecten. En realidad os estoy mintiendo, si lo sé, y es que jamás tendremos nosotros mismos en exclusiva las riendas de nuestra vida. (Salvo que vivas como nómada en la montaña y te pongas a cazar tu propia comida).

Todo ha quedado claro, las decisiones de los demás muchas veces influyen más que las nuestras y eso, como personas que somos, no lo vamos a poder cambiar. Habrá personas a las que tomemos más en cuenta, personas a las que menos, pero siempre habrá alguien que intente aconsejarnos, y por supuesto siempre habrá alguien que intente manipularnos para llevarnos a hacer lo que ellos quieren de nosotros (alejaros de este último tipo de personas, son tóxicas y acabarás echando espuma por la boca por su culpa).


Os he aclarado lo que os pasará en tres párrafos, no me deis las gracias.



Frío, frío, frío y más frío. Madrid estaba congelado.

Las palabras salían de mi boca en forma de humillo blanco, y se quedaban un rato a mi lado, como esperando a que alguien las escuchara para poder desaparecer.
Me dolía la cabeza y el frío había logrado meterse en cada rincón de mi cuerpo, notaba que aún estando perfectamente abrigado, el frío formaba parte de mí y no podía evitarlo.
Aún con una gran aglomeración de gente, la temperatura no subía y todos teníamos la misma cara y hacíamos los mismos gestos.

Ella estaba a mi lado, y era la única distracción, lo único que me hacía entrar en calor en aquel momento. Si el amor estaba en el aire en forma de humillo blanco, había que aprovechar para respirarlo.
Nos quedaba poco para llegar y ambos estábamos nerviosos. Íbamos a vivir un día inolvidable en unos de los hoteles más románticos y lujosos de España y ni siquiera éramos pareja. Supongo que este tipo de cosas sólo le ocurren a Hero Mermelada.

Nuestra habitación no estaba lista, por lo que nos invitaron a tomar un té. Las conversaciones pasaron a un segundo plano, mientras nos sentíamos observados y nos fijábamos en la cantidad de plata que había en todo lo que nos habían traído a la mesa.

Por fin una chica se nos acercó y nos llevo a nuestra habitación. Nos empezó a explicar el funcionamiento de cada cosa y las vistas de la misma, mientras un par de personas traían nuestro equipaje y otros nos traían un pequeño detalle de bienvenida en forma de fruta, cava, rosas y un bizcocho casero.

Estábamos solos y por fin nuestra vista se puso a disfrutar de la habitación sin la mirada curiosa de los empleados del hotel. Nos pusimos a deshacer la maleta, yo la miraba intentando guardar el recuerdo de su cuerpo en movimiento, sabiendo que existía la posibilidad de que esta sería la última vez en toda mi vida que la viese.

Es duro, ¿no? Saber que puede darse la situación en la que no vuelvas a ver a alguien nunca más en tu vida, y creedme que nunca más es muchísimo tiempo.

Sea como fuere, acabamos tumbados en la cama, disfrutando de esa enorme cama en la que podrían caber perfectamente cinco personas. Giré la cabeza para mirarla y ella giró la suya, devolviéndome la mirada, me acerqué a ella y nos empezamos a besar lentamente, disfrutando cada segundo, cada milésima del beso.

Al poco rato y sin darnos cuenta ya estábamos ambos totalmente desnudos, pero sin despegar nuestros labios el uno del otro. Mi mano fue acariciando su pelo, su pecho, hasta que bajó y se metió entre su culo y la cama.
Mi polla estaba muy dura, y no paraba de rozármela en su coño, mojándomela. Empecé a comerle el cuello, a comerme una de sus tetas. Se la agarré con una mano y se la empecé a chupar y lamer, a metérmela todo lo que podía dentro de mi boca y a darle mordiscos.
Fue bajando mis besos por su cuerpo, hasta llegar a sus piernas… Comencé a besarle despacio, pero sus cosquillas nos arrebataron el momento, por lo que pasé directamente a comerle el coño, para transformar sus risas en gemidos.
Empecé a jugar con uno de sus labios, mientras le masturbaba con dos dedos de forma lenta. Mi lengua pasaba entre sus labios mientras mis dedos no paraban de entrar y salir, mi boca se movía por todo su coño, llevándome con mi lengua cada fluido. Seguí comiéndoselo, su sabor me volvía loco, mi lengua no paraba de juguetear mientras mis dedos ya entraban y salían a toda velocidad, mientras ella se retorcía.

Paré y le empecé a dar golpecitos con la polla, a rozármela entre sus labios. Más tarde subí a su boca, me la agarré y se la introduje dentro, moviéndosela de lado a lado. Se la sacaba y ella sacaba la lengua para seguir disfrutando de ella.

Me volví a colocar sobre ella, entre sus piernas, y de una embestida se la metí hasta el fondo. Empecé a follármela despacio, mientras estábamos fundidos en un abrazo y la cama soportaba mis sacudidas. Mi polla entraba lento, todo mi cuerpo me acompañaba en el movimiento rozándose con el suyo. Sus uñas empezaban a clavarse en mi espalda y yo empecé a aumentar la velocidad.

Sus gritos cada vez eran más sonoros, mi mirada no se iba de su cara, mi cuerpo se rozaba mientras mi polla entraba y salía, hasta que… Minutos después y en la misma postura me corrí justo detrás de ella.



Hay gente a la que le gusta ver problemas donde no los hay, yo trato de ver soluciones donde ni siquiera veo problemas.



--Hero

4 comentarios:

  1. Demasiado corto y romántico.

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  2. Hola!! tu blog está genial, me encantaria afiliarlo en mis sitios webs y por mi parte te pediría un enlace hacia mi web y asi beneficiamos ambos blogs con mas visitas.

    me respondes a emitacat@gmail.com

    besoss!! ^_^
    Emilia

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  3. Dios, solo de leerlo me he puesto cachonda...

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