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domingo, 28 de diciembre de 2014

Mujer del momento

Todos buscamos a la más guapa, la más lista, la más rubia y hasta a la que mejor se pinta las uñas. ¿Para qué?
Tener expectativas está bien, pero al final algo tiene que moverse dentro de nuestra mente para que esa persona sea más especial que otra, y os diré un secreto: Que una persona sea especial para nosotros no depende para nada de ella, ni de sus virtudes.


Todas sois iguales, sí, lo que lees, todas sois iguales.
Todas os cortáis el pelo cuando estáis mal o como mínimo os lo teñís.
Todas tenéis miedo de nuestras amigas, aunque sean de toda la vida (esas son las peores).
Todas pensáis más en una infidelidad afectiva, que en una puramente sexual, ya que lo que os da miedo no es que nos follemos a otra, es que la queramos.
Todas decís que queréis al chico de Invictus, cuando la realidad es que lo que os folla la mente es otra mente a la altura. A excepción de chonis que intentan suplir su falta de inteligencia gastándose el dinero en una buena operación de tetas, pero como ese género dudo que sepa leer permitidme que las excluya.
Todas os sentís imcomprendidas, y la gran mayoría aunque digáis que no os entendemos, la realidad es que vuestra pareja os entiende más que vuestras amigas.

Todas habéis tenido una amiga un tanto hija de puta con algún chico que os gusta y eso es lo que os hace tener miedo de los hombres, no nosotros.
Todas, todas, todas... Podría seguir, pero luego me llaman machista o vete tú a saber qué cosa aún peor. Si ya me lo llamaron porque me gustaba follar a cuatro patas, imaginad con esto. (Desde aquí un saludo al grupo Femen, sobretodo a las rubias eslavas).

Al final todos y todas estamos cortados por los mismos patrones, aunque no os voy a negar que una melena rubia hasta la cintura y un acento italiano gimiendo mi nombre me atrae, pero no es sólo eso, o al menos eso quiero pensar.
Hay algo más, siempre hay algo más, nuestras parejas no son siempre nuestra mejor opción, siempre hay alguien superior a ellas, ya sea alguien más rico, más guapo, más inteligente o incluso todo a la vez. ¿Entonces qué es lo que nos hace decantarnos por ese alguien que a efectos prácticos no es mejor que otras opciones que tenemos? Supongo que el primer ser humano que llegó a hacerse esta pregunta fue el primero que se planteó que quizá existía una cosa rara llamada amor, algo que aparece sin más y que nadie sabe el porqué.
Me ha ocurrido, con mi última pareja tenía donde elegir y la elegí a ella, no cambio mi decisión por nada del mundo, pero es curioso cómo a veces elegimos a personas por delante de otras sin tener una razón aparente, ya que yo jamás sabría cómo actuarían las otras chicas en una relación, quizá hubiera sido más feliz si mi corazón las hubiera seleccionado a ellas, quizá no.
Supongo que la mayoría actuamos así, empezamos relaciones con quien nos enamoramos y no con quien nos conviene, salvo ese grupo de pringados que no tiene a nadie y no le queda otra que parecer enamorado de la única opción que tiene, ahí es donde llegan las infidelidades.

Con Helena es distinto, tristemente distinto. De algún modo sé que podría elegirla a ella si algún día vuelvo a estar preparado para una relación, además de deciros el tópico de que es la típica chica que todo hombre querría, mi corazón también siente ese algo más que nos hace elegir, pero es imposible.

Los imposibles están bien cuando eres joven, tienes algo por lo que luchar, tienes algo por lo que motivarte cada día, pero cuando creces te das cuenta de que un imposible es realmente un imposible y que lo otro que tú creías imposibles en realidad eran improbables.
Lo nuestro es imposible y escribo esto después de haber rechazado verla un mes después de haberla visto por última vez, que es de lo que va este relato, de nuestro gran fin de semana en Madrid.
He dicho siempre muchas mentiras sobre por qué dejé a mi primera pareja, pero la realidad es que la dejé por la distancia, simplemente eso, iba a irse a vivir lejos de Madrid y yo no podía aguantar tener algo así, o mejor dicho, no tenerla.
Luego llegó Marta y de algún modo extraño me embaucó en una relación a distancia que al final no lo fue tanto, quizá fuera especial, quizá había madurado o simplemente me di un golpe en la cabeza que no recuerdo y decidí hacer esa locura. Bendita locura.

La distancia es salvable en los tiempos en los que estamos, pero hay que ser prácticos, si no tenéis un futuro en común es una auténtica locura que empecéis una relación, la distancia se soporta sólo si sabes que en un futuro no muy lejano vais a poder estar juntos todo el tiempo que queráis, y yo sé que con Helena eso es imposible. Ni siquiera puedo llamarle por teléfono sin dejarme una pasta, y ya van dos veces las que renuevo los datos este mes por culpa del Skype.

¿Estoy a tiempo de cambiar el nombre del relato por 'Imposible'? Quizá si no lo hago es porque me recuerda a una película que posee ese nombre, película en la cual el final es feliz, aquí no creo que lo sea, aunque vivamos el momento. ¡A disfrutar!





3 comentarios:

  1. Hero,
    poeta del amor carnal,
    Yo he decidido entrar porque antes me metía a diario, pero lo olvide porque me enamore y deje de pensar en tus en tus locuras romanticas y empece a crear las mias. Ahora que he roto ya no tengo mis fantasias y reullo a las tuyas donde mi dolor se alivia.
    GRACIAS

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  2. Yo creo que los amores van y vienen, a veces uno se enamora pero por distintas razones no pueden estar juntos, uno nunca lo sabrá. ¿Qué hubiera pasado si tu aceptabas esa locura? Después de todo, ¿Uno no hace locuras por amor? O ¿Es mentira?, uno siempre hace algo que jamas pensaba que haría y la causa inexplicable siempre es el amor, desde el amor de una madre por su hijo hasta el amor de un hombre y una mujer, ¿Crees en el amor de libros, ese que sobrevive a cualquier cosa?

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    Respuestas
    1. Siendo ella de España probablemente me la hubiese jugado, aún siendo de la otra punta. El problema es que siendo de otro país ni siquiera puedo llamarla por teléfono, para colmo no hay un futuro de vida en común.
      Por amor se hacen locuras, sí, pero esta aporta bien poco.


      --Hero

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